Ramiro II de Aragón entrega su reino a Ramón Berenguer IV de Barcelona

Tal día como hoy del año 1137, hace 884 años, en El Castellar (entonces reino de Aragón), el rey Ramiro II firmaba la cesión de su reino y de su hija y heredera Petronila a Ramón Berenguer IV, conde independiente de Barcelona. Con aquella cesión, Ramón Berenguer se convertía en príncipe de Aragón. En aquel época y en aquel contexto, la condición de príncipe no equivalía a la de hijo y heredero del rey, sino que era una figura jurídica y política de raíz romana que significaba Hombre Principal; es decir, la máxima autoridad política y militar de un dominio que tenía la naturaleza de república coronada. Esta condición fue propuesta y aceptada, siguiendo el modelo de poder que Ramón Berenguer IV y sus antecesores ejercían en Catalunya.

Aquella cesión, llamada y documentada como renuncia de Zaragoza, era consecuencia de la negociación entre las cancillerías catalana y aragonesa para la unión dinástica de los dos estados. En aquellos pactos se estipulaba que tanto Barcelona como Aragón conservarían sus propios sistemas políticos y jurídicos, y por lo tanto su independencia el uno respecto del otro. Y únicamente compartirían la figura del soberano, que en Catalunya (que tenía uno régimen feudal) actuaría como conde independiente u Hombre Principal, y en Aragón (que tenía un régimen señorial) actuaría como rey. Por las circunstancias generales del momento, la condición de conde no quedaba subordinada a la de rey, ni a la inversa.

A partir de aquella renuncia, los Belónidas catalanes sustituyeron a los Ximenos aragoneses en el trono aragonés. Aquella renuncia, también, era la consecuencia de un pacto anterior, firmado tan solo tres meses antes y fue llamado confirmación de Aierbe, por el que Ramiro, como señor patrimonial, se comprometía a no efectuar ningún tipo de donación del fisco real aragonés sin el consentimiento de Ramón Berenguer IV de Barcelona. En aquella renuncia también se estipulaba que Petronila -la hija y heredera de Ramiro- sería criada y educada en la corte de Barcelona hasta que alcanzara la edad adulta (catorce años); que sería entregada en matrimonio a Ramón Berenguer IV. Los esponsales de la pareja se celebraron en Lleida (y no en Aragón, como pretenden algunos historiadores) en el año 1150.