Tal día como hoy del año 1641, hace 385 años, Pau Claris —94.º president de la Generalitat (1638-1641)— implementaba la resolución de la Junta de Braços (el equivalente al Parlament), aprobada a propuesta del propio president el día anterior, y proclamaba la Primera República Catalana. Cuatro meses antes (septiembre, 1640), el rey hispánico Felipe IV había declarado, formalmente, la guerra a Catalunya y había mandado un decálogo de agravios a la Generalitat —justificando aquella declaración—, entre los que destacaba “por haver dado muerte al virrey”, “por haver quemado vivo a Montredon (aguacil real) sin confesión” o “por haver perseguido los ministros reales y no haver hombre que por parte del rey ose mostrar la cara”.
La propuesta del president que fue aprobada por la Junta de Braços quedaría documentada en el Dietari de la Generalitat y diría: “Lo senyor de Plesis Besanson (el delegado plenipotenciario de la cancillería de Versalles en Catalunya) ha fet ostensió dels poders que lo rey christianíssim (Luis XIII de Francia) li ha donats en orde a la assistència que desija fer a esta província (Catalunya) per sa conservació, en los quals, entre altres capítols, li dona poder sa magestat christianíssima (Luis XIII de Francia) per admètrela de baix de sa protecció, ab que reduesca son govern a forma de república ab los pactes y condicions que entre la província (Catalunya) y a sa magestat christianíssima (Luis XIII de Francia) se ajustaran”.
Cuando se proclamó la República, un ejército hispánico formado por 24.000 efectivos y dirigido por el sanguinario marqués de Los Vélez había iniciado la ocupación del país. Tras masacrar a la población civil de Tortosa, Bítem, Xerta, Tivenys, l’Hospitalet de l’Infant y Cambrils, había avanzado hasta Martorell y se disponía a asaltar Barcelona. Seis días después de la proclamación, y tras vencer a la resistencia catalana en el Llobregat, el ejército de Los Vélez se plantó frente a Barcelona y, en ese momento (23 de enero de 1641), Versalles exigió que la Junta de Braços nombrara a Luis XIII conde de Barcelona. Catalunya mantenía su independencia, pero pasaba a compartir testa coronada con Francia, y la República quedaba liquidada.
