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Tal día como hoy del año 1897, hace 129 años, en la finca La Yaya (provincia de Camagüey, Cuba), el comité ejecutivo de la organización independentista República de Cuba en Armas promulgaba la cuarta y última constitución del país durante el periodo de las tres guerras de la independencia (1869-1898). Esta constitución fue llamada la Yaya en honor al lugar donde había sido redactada, votada y promulgada. Fue la última promulgada durante la dirección política de Carlos Manuel Céspedes (1819-1874), uno de los pioneros del independentismo cubano y considerado uno de los padres de la patria en Cuba, quien, luego, sería relevado por Bartomeu Massó i Márquez (Yara, Cuba, 1830), hijo del negociante Bartomeu Massó, de Sitges.

La Yaya era el texto más completo, democrático y maduro de las cuatro cartas magnas redactadas y promulgadas por la República en Armas. Esta carta magna era un modelo clásico de ley fundamental y sus puntos más destacados eran la subordinación del poder militar al civil y el reconocimiento y la garantía de los derechos individuales y políticos, como el habeas corpus (obligación de presentar al detenido al juez para evitar abusos, arbitrariedades o desapariciones); el sufragio universal; la libertad de prensa, de opinión, de reunión y de asociación; la libertad religiosa; la libertad de enseñanza; la inviolabilidad del domicilio y de la correspondencia postal, y el rechazo absoluto a cualquier pacto con la potencia dominadora (España) sin independencia absoluta e inmediata.

En el año 1869, Massó había sido uno de los creadores de la primera organización independentista cubana: la República de Cuba en Armas. Esta organización logró el apoyo internacional de varias potencias, que la reconocerían como el único gobierno legítimo de Cuba. Y en 1897 sería uno de los ponentes de la Yaya. Y, finalmente, en 1902 sería uno de los miembros de la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana (1899-1902), que sería la encargada de negociar con el gobierno de Estados Unidos la independencia definitiva de la isla. Presentó su candidatura a presidir la República de Cuba en 1902, pero la retiró cuando supo que el gobierno de Washington apoyaba a Tomás Estrada.