Tal día como hoy del año 2021, hace cinco años, en algún lugar de la comarca de la Baixa Cerdanya que no ha sido revelado, moría el doctor Josep Baselga i Torres, que en el transcurso de su vida había sido uno de los principales investigadores oncológicos de la historia de la medicina. Había sido, entre otras cosas, presidente del Comité Científico del Vall d’Hebron Institut d’Oncologia (VHIO); director de la división de oncología del Hospital General de Massachusetts (MGH), adscrito a la Universidad Harvard, y jefe de investigación y desarrollo del departamento de oncología de la empresa farmacéutica AstraZeneca.
Entre 2013 y 2018 había sido Physician-in-chief, un director médico con amplísimas competencias del hospital Memorial Sloan-Kettering, de Nueva York, considerado el mejor centro de investigación oncológica del mundo. Dimitió del cargo por un conflicto de intereses con la industria farmacéutica. Acto seguido, se convirtió en consejero delegado de la empresa AstraZeneca, para posicionar los fármacos oncológicos de esta farmacéutica, y gestionaría un presupuesto superior a los 2.400 millones de dólares anuales. Con los científicos catalanes Manel Esteller y Joan Massagué, sería uno de los grandes investigadores en la lucha contra el cáncer.
Josep Baselga había nacido en Barcelona el 3 de julio de 1959 y era hijo del doctor Manel Baselga Monte y de la enfermera Esther Torres. Pasó su infancia en el barrio de Montbau, donde su padre había colaborado en la construcción del barrio como médico higienista. Se licenció en medicina en la UAB (1982). Vivió y trabajó durante diez años en Estados Unidos. Y, al poco tiempo de su regreso, enfermó y murió a causa de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, una patología neurodegenerativa que, en el caso del doctor Baselga, actuó sobre su organismo de forma fulminante. Tenía sesenta y un años.
