Tal día como hoy del año 1874, hace 151 años, y en el contexto de la revolución cantonal española (julio, 1873 – enero, 1874), Roque Barcia Martí, jefe del gobierno cantonalista de Cartagena, enviaba una misiva oficial al presidente estadounidense Ulysses S. Grant (a través de su embajador en Madrid, Daniel Edgar Sickler) solicitando, formalmente, la incorporación del cantón federal de Cartagena (formado por la ciudad y los pueblos y las pedanías de su alrededor) a Estados Unidos. Aquella carta fue mandada durante el bombardeo del ejército español sobre la ciudad y la pretensión de Barcia era izar la bandera estadounidense para obligar a los españoles a cesar los bombardeos.  

El gobierno de Estados Unidos no dio ninguna respuesta a aquella carta y los bombardeos sobre la trama urbana de la ciudad no solo no cesaron, sino que se intensificaron, hasta lograr doblegar la resistencia de la plaza (12 de enero de 1874). Tras la rendición, Roque Barcia Martí, firmante de la carta, hizo pública retractación de la carta y de su contenido, y acusó a sus subordinados, a quienes señaló como los elementos más radicales del movimiento cantonalista y con menos espíritu patriótico. Barcia salió relativamente indemne, sin ninguna condena, pero su carrera política quedó definitivamente amortizada. Moriría nueve años más tarde (1885) en el olvido más absoluto.  

Durante aquel asedio, el ejército español (de la Primera República Española), comandado por el general José López Domínguez, sometió la ciudad de Cartagena a un durísimo asedio de seis meses (julio, 1873 - enero, 1874) y a un brutal bombardeo, especialmente durante la última fase de los combates. Según estas mismas fuentes, el ejército español lanzó más de 50.000 proyectiles sobre la ciudad, provocando la destrucción del 70% del parque inmobiliario civil y el 100% de las instalaciones militares. En uno de estos bombardeos (6 de enero de 1874), estalló la santabárbara del Parque de Artillería, provocando el derrumbe de los edificios donde se refugiaba la población civil y causando la muerte de más de 2.000 personas, principalmente mujeres y niños.