El debate sobre una candidatura única a la izquierda del PSOE en el Congreso y del PSC en el Parlament continúa vivo, avivado especialmente por Gabriel Rufián, que el próximo nueve de mayo expondrá sus ideas en un acto en Barcelona con Irene Montero. Todo ello, en contra de lo que defiende la dirección de su partido, que mantiene que ERC se presentará con sus siglas, que este año acumulan 95 años de historia. En medio de todo este debate, en los últimos días se ha puesto sobre la mesa el nombre de Ada Colau. Primero, fue el otro gran defensor entre las filas de ERC de esta propuesta, que aseguró en una entrevista que firmaría por un frente de izquierdas con Rufián de número 1, Colau de segunda y David Fernández, exlíder de la CUP, en tercer lugar. La respuesta de Oriol Junqueras, que siempre se ha opuesto a esta idea, no se hizo esperar y, en la presentación del libro El franquismo en tiempos de Trump, del diputado Francesc Marc Álvaro, sentenció esta iniciativa: “Fui a la cárcel por Catalunya, no para que Ada Colau sea diputada en una lista de Esquerra”. A su lado, estaba Josep Rull, compañero de prisión.
Los reproches de Colau a Junqueras
Ahora, ha llegado el turno de la protagonista involuntaria de la polémica. La exalcaldesa de Barcelona ha criticado lo que considera un caso de mansplaining de Junqueras y ha avisado que “no necesita su bendición” para ser diputada en la cámara baja española, una opción que, por otro lado, hasta ahora, siempre ha rechazado. Este anglicismo hace referencia a cuando un hombre explica una información a una mujer, que probablemente sabe más que él sobre la cuestión en concreto, con un tono condescendiente o paternalista. En una intervención en el programa Els Matins de TV3, Colau ha reprochado a Junqueras el tono de su intervención. Además, lo ha hecho junto a Joan Tardà, la persona que puso su nombre sobre la mesa.
“Oriol Junqueras estuvo en la cárcel y yo lo fui a visitar en un momento de mucha tensión, varias veces. Entendía que tenemos más en común que no cosas que nos separan entre las fuerzas de izquierdas. Por eso, personas como yo misma, Joan (Tardà) o Gabriel Rufián defendemos que debemos buscar los objetivos comunes en un contexto donde vemos que la extrema derecha puede gobernar España con un retroceso de derechos y libertades que la ciudadanía no nos perdonaría”, ha expuesto la exalcaldesa. Colau, sin embargo, también ha lamentado que Junqueras la mencione “muy gratuitamente” y con un tono de mansplaining: “Si quisiera ser diputada, me puedo presentar con mi opción política y no necesito que él me bendiga”. “ERC está incómoda con lo que hace Gabriel Rufián”, añade la exalcaldesa, que no podrá asistir al acto del 9 de abril en Barcelona con Irene Montero y Xavier Domènech. Junqueras ha avanzado que, “muy probablemente” tampoco podrá ir.