Tal día como hoy del año 1836, hace 190 años, en la antigua misión de San Antonio de Valero —actualmente, en el centro de la ciudad de San Antonio (Texas, Estados Unidos)— finalizaba el asedio o batalla de El Álamo. Aquella operación militar había enfrentado al ejército mexicano —comandado por el general Santa Ana, presidente accidental de la República mexicana— y a las tropas armadas independentistas texanas —dirigidas por los civiles William Travis, Jim Bowie y Davy Crockett—.
La crisis que desembocó en aquella masacre se había iniciado quince años atrás, con el asentamiento de los primeros colonos anglosajones en el territorio (1821). Las sucesivas oleadas colonizadoras (1821-1833) los convertirían en el grupo demográfico mayoritario (entre los granjeros y sus esclavos, representaban un 80% de la población). Y a pesar de que Texas todavía era un territorio mexicano, esta sustitución demográfica evidenciaba que el gobierno de Washington urdía una estrategia para incorporarlo a Estados Unidos.
El gobierno mexicano promulgó el fin de la esclavitud, con el objetivo de arruinar a los colonos anglosajones y provocar su marcha, ya que la fuerza motriz de su aparato productivo era la mano de obra esclava. Pero los granjeros anglosajones reaccionaron proclamando la independencia. El 2 de marzo de 1836, en pleno asedio de El Álamo, Samuel Houston, el promotor de la primera oleada colonizadora anglosajona (1821) —y llamado "el padre de Texas"—, proclamaba la República de Texas.
Los mexicanos sitiaron la antigua misión, convertida en fortaleza y defendida por los texanos, que resistieron durante once días. Finalmente, la gran diferencia en recursos humanos y bélicos (los mexicanos disponían de 1.500 hombres y artillería pesada, contra los 300 texanos armados únicamente con fusiles) y la falta de ayuda que recibieron los sitiados, inclinaría el resultado de aquella contienda a favor de los atacantes. Casi todos los defensores de El Álamo (hombres, mujeres y niños) murieron en aquel episodio bélico.
