Donald Trump, en una operación políticamente incorrecta y militarmente brillante, ha acabado con la presidencia de Nicolás Maduro, que tomó posesión como presidente de Venezuela por primera vez el 5 de marzo de 2013, tras el fallecimiento de Hugo Chávez. Trump ha llevado a cabo su amenaza de deponer a Maduro y lo ha ejecutado a su manera, después del fracaso de largas negociaciones con Maduro para que abandonara el cargo. Las primeras imágenes de Maduro, entre agentes de la DEA, esposado, con los ojos vendados, en chándal Nike y portando una botella de agua, da idea de que su futuro judicial en Nueva York tendrá que ver esencialmente con temas de narcotráfico. Por ello, ha rehusado el conflicto armado y ha optado por ejecutar una orden de detención en coordinación con las agencias del crimen organizado y el narcotráfico. Aún no había llegado Maduro a Nueva York que la fiscalía solicitó al juez la desclasificación de la causa abierta contra él y el llamado Cartel de los Soles.

La puesta en escena de Trump como sheriff del mundo, que interviene a su antojo en todos los conflictos que quiere, se ha visto reforzada. La protesta de Occidente sobre la violación del derecho internacional tiene mucha base, pero aquí va a acabar su denuncia. Al fin y al cabo, Maduro era un engorro desde que en enero del año pasado se autoproclamó presidente por tercera vez, no aceptando los resultados que lo daban como perdedor ante Edmundo González. El inquilino en el palacio de Miraflores compareció con unas actas manipuladas y las protestas de los diferentes jefes de Estado no llevaron a ningún sitio. Su guardia pretoriana lo protegió en aquella farsa dictatorial, seguramente los mismos que este viernes cuando detuvieron a Maduro y su mujer no opusieron resistencia alguna.

La puesta en escena de Trump como sheriff del mundo, que interviene a su antojo en todos los conflictos que quiere, se ha visto reforzada

Una de las cosas más interesantes del discurso de Trump, explicando cómo había ido la operación Resolución Absoluta, es su determinación a gobernar Venezuela hasta que haya "un futuro de paz, libertad y justicia". No dio detalles, pero habló de cooperación por parte de la vicepresidenta Delcy Rodríguez y aseguró que Estados Unidos asumiría el control efectivo de Venezuela de manera temporal para garantizar una transición política. El papel de Delcy será temporal, ya que parece ser la vía que ha facilitado el éxito de la extracción de Maduro de Venezuela. El hecho de que sus hijos estén en Londres es importante, aunque habrá que ver cómo se maneja la vicepresidenta, la más inteligente de todo el poder venezolano y la mejor formada. La invitación a las petroleras americanas para que desembarquen con rapidez para superar el colapso de la industria petrolera venezolana supondrá el inicio del desembarco empresarial en el país.

En los próximos días iremos sabiendo más detalles y veremos si la cirugía militar llevada a cabo por Trump es suficiente y, cómo él dice, no se tiene que ir a una segunda intervención más cruenta. También conoceremos el verdadero sentido de la frase de Trump sobre Corina Machado, la premio nobel de la paz venezolana, a la que despachó sin finura alguna: "Es una mujer amable, pero no tiene ni el respeto ni el apoyo dentro el país". En el paquete de Corina va, quizás, Edmundo González. Ambos son la apuesta europea y Trump tiende a alejarse de todo lo que la UE propone. Es más probable que su plan, sobre la base de la gente de Florida, sea una apuesta nueva con la que ya lleve un tiempo trabajando y no una salida europea.