Con pocas horas de diferencia, Lionel Messi y Novak Djokovic protagonizaban una gesta deportiva casi imposible a sus 39 años, y que demuestra la diferencia que hay cuando uno ya solo lucha consigo mismo porque se ha convertido en una leyenda. El futbolista argentino lideró la remontada de Argentina frente a Egipto. No solo la futbolística, algo habitual en el 10 de la albiceleste, sino la emocional. La de una estrella legendaria que destrozó estadísticas y creyó en algo que parecía imposible. Fue la primera vez en 190 ocasiones similares en la historia de los Mundiales que un equipo logra ganar un partido en los 90 minutos tras estar dos goles abajo a falta de 20 minutos para alcanzar el tiempo reglamentario. Participó en los dos primeros goles del milagro de Atlanta, dando una asistencia en el primero y siendo el artífice del empate a dos, alcanzando los 8 goles en el Mundial 2026 y liderando en solitario la tabla de goleadores por la Bota de Oro, por delante del francés Kylian Mbappé y del noruego Erling Haaland.
El serbio Novak Djokovic no le anduvo a la zaga, y en la pista de Wimbledon protagonizó una hazaña similar al derrotar al canadiense Félix Auger-Aliassime, número tres del torneo y cuarto de la ATP, en el partido de cuartos de final más largo de la historia del torneo: cinco horas y quince minutos. Djokovic tiene 25 títulos de Grand Slam, lo que lo convierte en el tenista masculino con más títulos de la historia en esta categoría, y 7 de ellos los ha conquistado en la hierba de Londres. Su palmarés es estratosférico: con esta victoria ha alcanzado su decimoquinta semifinal en Wimbledon y la número 55 en torneos de Grand Slam y suma 8 semifinales consecutivas en el All England Club, superando el récord anterior de Roger Federer. Y lo que es más meritorio, se ha convertido en el segundo tenista más longevo (39 años) en llegar a semifinales en Londres en la etapa profesional, por detrás de Ken Rosewall en 1974.
Siempre son muy interesantes las historias de deportistas icónicos, porque detrás suele haber una biografía de esfuerzo, de superación y de inconformismo
En el caso del serbio, aún es más meritorio que el caso del tenista australiano, que ganó 8 Grand Slam, ya que los deportistas cada vez empiezan antes su carrera. De hecho, el rival de Djokovic en las semifinales, el italiano Jannik Sinner, número uno del mundo, tiene 24 años y el canadiense que ha ganado en cuartos de final ha cumplido 25 años. En el mundo del deporte hay una reducida ristra de jugadores excepcionales en cada momento y en cada una de las disciplinas. Algunos de muy laureados y que tienen galardones que difícilmente otros conseguirán obtener. Después están los que trascienden este reducido ranquing, los que son algo más: irrepetibles, icónicos. Y Messi y Djokovic están en esta clasificación. A la Pulga la disfrutamos en el Camp Nou y una generación de barcelonistas formamos parte de esa historia de privilegiados que pudimos admirarlo cada quince días en la cancha. Difícilmente nos volverá a suceder con alguien a este nivel y durante tantos años.
Siempre son muy interesantes las historias de deportistas icónicos, porque detrás suele haber una biografía de esfuerzo, de superación y de inconformismo. Solo así se explica que durante tantos años puedan estar en la cumbre. Al clausurar el encuentro, los compañeros de Messi lo mantearon como si hubieran ganado una final, mientras el 10 lloraba en el campo. Uno de sus compañeros, Lautaro Martínez, destacó al final del partido que Messi era el guía y el ejemplo que empujaba al grupo a competir hasta el final en las situaciones más extremas. Sin él, no hubiéramos ganado. El 10 no se anduvo por las ramas: "Sinceramente, se me cruzó todo por la cabeza cuando íbamos 0-2. Pensar que mi historia en los Mundiales se podía terminar así, de esta manera, con el penal errado… no lo podía asimilar. No podía terminar hoy". Es muy probable que Djokovic no gane Wimbledon y Messi no levante por segunda vez la copa de campeón del mundo. Pero quién sabe, las leyendas son capaces de todo. Incluso de infundir miedo a sus adversarios.
