La Generalitat ha dado a conocer que dos millones de catalanes, que representan el 25,7% de la población, ya han recibido la pauta completa de algunas de las vacunas autorizadas y el 42% ha recibido la primera dosis. Junto a eso, todos los indicadores epidemiológicos mantienen una tendencia decreciente, lenta pero constante; las discotecas abrirán en una semana con el 50% de su capacidad y, coincidiendo con el inicio del periodo estival, se han visto las primeras imágenes de playas repletas de gente sin mascarillas y sin distancia de seguridad. El virus no ha desaparecido, pero va a ser muy difícil a partir de ahora un mínimo control en el espacio público si no se produce la máxima colaboración ciudadana.
Son todo buenas noticias, ya que es evidente que la fase más crítica hace tiempo que quedó atrás y es normal que después de tantos meses la gente tenga incluso necesidad de tomarse un respiro e intentar recuperar la normalidad. De pasárselo bien. Debe ser así, pero con mesura, ya que el virus no ha desaparecido, sigue habiendo un millar de contagiados diarios, el número de fallecidos está en cifras muy bajas, pero, pese a todo, este sábado se han reportado tres. Y un último dato: la media de edad de los contagiados es de 34 años, fruto, sin duda, de las franjas de vacunación que se han establecido.
Las previsiones de cara al verano son buenas respecto al mercado doméstico y las reservas han aumentado hasta cotas que van a permitir salvar la temporada en la costa y en el Pirineo, no así en la ciudad de Barcelona, que depende enormemente del turismo internacional y este sigue llegando aún con cuentagotas. En las playas y en la montaña se nota un acelerón en las reservas y el clima es optimista.
Estamos, por tanto, en un momento clave para la economía: empieza a tirar el turismo —sobre todo la restauración—, la construcción también recupera el volumen prepandemia y la reactivación del consumo de los hogares es un hecho. Es el momento de que las administraciones acompañen este crecimiento con el mayor número de acciones que sirvan para estabilizarlo. Veremos qué acaban dando de si los fondos Next Generation para pymes y autónomos que han de impulsar la digitalización del tejido industrial. Los nubarrones del pasado empiezan a desaparecer, pero aún es pronto para saber si las bases de la economía van a tener la fortaleza necesaria para un nuevo ciclo importante y sostenido de crecimiento.
