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La victoria muy amplia de Jordi Martí en las primarias convocadas por Junts per Catalunya en Barcelona supone, fundamentalmente, tres cosas. En primer lugar, el concejal recoge el envenenado testigo dejado por Xavier Trias que, en 2023, se alzó con la victoria en las elecciones municipales por delante del actual alcalde Jaume Collboni y la exalcaldesa Ada Colau. En segundo lugar, supone la derrota de la dirección nacional del partido, que hizo lo posible para que Martí se apartara del proceso de primarias y solo la tozudez de este a renunciar lo mantuvo erguido. Y, en tercer lugar, refleja la voluntad de la militancia de Barcelona por premiar a un hombre de Trias, previsible y moderado, más cercano a las posiciones de la antigua Convergència.

Martí Galbis, con el 40,29 % de los votos, se ha impuesto claramente a Pilar Calvo (29,30 %), Jaume Alonso Cuevillas (18,63 %) y Gloria Freixa (11,15 %). En la votación han participado 628 militantes, que suponen el 67,24 % de los que tenían derecho a voto, demostrándose, una vez más, que en política la dirección de un partido no lo puede todo. En un partido tan piramidal en la toma de decisiones como es Junts, no le será fácil a Martí tejer una alianza con la dirección, más allá de las palabras que siempre se pronuncian en estas ocasiones que unas primarias son siempre un triunfo de la militancia. Hay que recordar que de estos cuatro aspirantes a las primarias se borró el concejal Josep Rius después de que Martí presentara su candidatura.

Con la designación del alcaldable de Junts, todos los partidos con opciones de representación en el consistorio ya han designado su cabeza de cartel

Con la designación del alcaldable de Junts, todos los partidos con opciones de representación en el consistorio ya han designado su cabeza de cartel. Así, repiten el alcalde Jaume Collboni, como candidato del PSC, el concejal del Partido Popular, Daniel Sirera, y el representante de Vox, Gonzalo de Oro. Son nuevos Elisenda Alamany, la secretaria general de Esquerra Republicana, Gerardo Pisarello (Comuns) y Jordi Aragonès (Aliança Catalana). Aunque falta un año para las elecciones municipales, es obvio que los comicios de 2027 van a tener poco que ver con los de 2023. En aquella ocasión, Xavier Trias consiguió canalizar todos los votos de protesta contra Ada Colau, a lo que añadió su propio carisma personal. Ello actuó con una importante fuerza motriz que lo llevó a la victoria.

Ahora no están ni Trias ni Colau y Collboni lleva cuatro años como alcalde, algo que siempre actúa de catalizador en una campaña electoral. A estas alturas, nadie discute la victoria de Collboni y el interés reside en quién será capaz de hacerse con la segunda posición: si Junts, Esquerra, los comuns o, quién sabe, Aliança Catalana, que es toda una incógnita en unas elecciones específicas a la capital catalana. En buena lógica, no obstante, la segunda posición se la tendrían que disputar el partido de Puigdemont o el de Junqueras, más allá de lo que dicen actualmente las encuestas. La dirección de Junts tiene que reflexionar sobre lo que ha sido todo el proceso de designación del candidato a la alcaldía de Barcelona, en el que ha acumulado numerosas negativas de posibles candidatos y un desconcierto general sobre el alcaldable, hasta acabar en una situación de tensión evidente al no conseguir la dirección descabalgar a Martí de sus propósitos una vez se hizo evidente que no habría mirlo blanco que reuniera los requisitos para impedir unas primarias.