Diego Simeone quiere que el Atlético de Madrid esté atento a cualquier movimiento de Raphinha. El técnico argentino sabe que el brasileño lleva tiempo conviviendo con dudas sobre su futuro en el Barça y ha pedido al club rojiblanco que no deje pasar la oportunidad si aparece una grieta real. No es un capricho, ya que Simeone ve en Raphinha un futbolista perfectamente adaptado a su manera de entender el fútbol a base de intensidad.
El extremo del Barça gusta por lo que hace con balón, pero sobre todo por lo que ofrece sin él. Presiona, corre hacia atrás, compite cada duelo y no se desconecta cuando el partido se ensucia. Para Simeone, ese tipo de atacante tiene un valor enorme. No necesita solo talento, sino jugadores capaces de sostener intensidad durante noventa minutos.
Un fichaje muy de Simeone
Raphinha encajaría en el Atlético porque mezcla desborde con sacrificio. Puede jugar abierto, atacar el área, lanzar contragolpes y trabajar como primer defensor. Esa combinación es justo lo que Simeone ha buscado muchas veces en sus extremos al tratarse de futbolistas agresivos, verticales y con capacidad para transformar una presión en una ocasión.

El problema es que el Barça no lo considera una que sea deseable. En el club azulgrana siguen valorando todo lo que llega a aportar el brasileño, aunque la llegada de nuevos atacantes como Adeyemi y la necesidad de hacer caja pueden cambiar el escenario. Si Raphinha siente que pierde peso, el Atlético quiere estar preparado para cerrar al brasileño.
El Barça no quiere regalarlo a un rival
La operación, en cualquier caso, sería realmente compleja. La realidad es que Raphinha tiene contrato, mercado y un salario importante que satisfacer. El Barça no aceptaría una salida barata, y menos a un rival directo de LaLiga. Pero Simeone entiende que hay momentos en los que las oportunidades aparecen y se pueden aprovechar. Especialmente si Raphinha quiere salir a un club de nivel y no a Arabia.
El Atlético necesita dar un salto de calidad en la delantera y Raphinha representa una apuesta de carácter inmediato. No es una promesa ni un jugador por formar, sino un extremo hecho para competir. Simeone ya ha dejado claro en el pasado que le gusta mucho y ahora quiere que el club se meta en la pelea. Si el Barça abre la puerta, el argentino no quiere mirar desde fuera cómo otro gigante europeo se lleva a un futbolista que encaja casi punto por punto con su libreto.