No es señal de normalidad en un país que dos sectores tan importantes como el sanitario y el de la enseñanza se encuentren en huelga. En el primer caso, el de los médicos, con convocatorias de manifestaciones intermitentes en demanda de una mejora sustancial de sus condiciones asistenciales, y en el caso de los profesores, con huelgas durante toda esta semana. Los dos sectores coincidirán este viernes frente al Parlament de Catalunya en un momento en que estaba previsto, cuando se realizó la convocatoria, que se estuvieran debatiendo las enmiendas a la totalidad de los presupuestos, algo que no sucederá, ya que el Govern retiró el miércoles su proyecto de cuentas públicas antes de ser derrotado. Cosa que hubiera sucedido. Su socio imprescindible, Esquerra Republicana, había presentado una de las enmiendas a la totalidad y había trasladado por activa y por pasiva que no pensaba retirarla. Los republicanos alegaron sentirse engañados por el PSC, que les había garantizado un compromiso del gobierno de Pedro Sánchez a la transferencia de la recaudación y gestión del 100 % del IRPF, cosa que no ha sucedido.

No habrá, por tanto, presupuestos, al menos en el corto plazo, aunque el Govern ha aprobado un suplemento de crédito de casi 6.000 millones de euros para hacer frente, entre otras cuestiones, a los gastos de personal o gastos de carácter urgente. Con esta cantidad, que ERC validará en el Parlament, el ejecutivo podrá incorporar a los presupuestos de 2023 —los últimos que se aprobaron— una parte de los ingresos previstos en el año 2026 gracias a la mejora de la economía. Este atajo no permitirá, en ningún caso, rescatar todo el incremento de gasto previsto en los presupuestos, que era de 9.126 millones, pero el ejecutivo conseguirá recuperar 5.988,65 millones a través del decreto que ha aprobado; otra parte son ingresos sectoriales y finalistas que se incorporan directamente, pero unos 1.500 millones directamente se perderán inicialmente.

Los partidos políticos pueden esquivar el déficit fiscal, pero se sigue produciendo año a año y los catalanes seguimos siendo maltratados por el Estado

Es una parte de este suplemento de crédito la que tiene que dar respuesta a los incrementos retributivos acordados con los trabajadores públicos, entre ellos los últimos de mossos y docentes; y los incrementos de plantillas que se han producido desde 2023, en que se aprobaron los últimos presupuestos. En el caso de la policía autonómica, no parece que vayan a surgir nuevos problemas, pero el caso de los docentes es toda una patata caliente. El Govern intentó aislar al sindicato USTEC de la negociación cerrando un acuerdo con UGT y CCOO, algo que no ha solucionado el problema. Al contrario, USTEC es el sindicato mayoritario del sector y en las elecciones celebradas en 2023 revalidó su posición como primera fuerza sindical con alrededor del 35% de los votos emitidos y 78 delegados de un total de aproximadamente 160, ganando en los 12 Serveis Territorials de Catalunya. También están en contra del acuerdo del Govern sindicatos más pequeños como CGT Ensenyament y el sindicato de secundaria Aspepc-Sps.

La conselleria no ha abierto una vía clara de negociación, pero es evidente que las conversaciones se deben reanudar. Lo mismo que con los médicos. Es cierto que los problemas y las demandas económicas superan el margen que tiene el Govern, pero dar la espalda a sectores tan necesarios para el actual estado del bienestar es una invitación a un desencuentro más largo y profundo. Como que no son estos los únicos sectores que en los últimos tiempos han llevado a la calle sus protestas o han amenazado con hacerlo; también están el de la payesía o el del transporte. Existe realmente un riesgo evidente de que muchos servicios entren en dificultades. El secretario general de Metges de Catalunya, Xavier Lleonart, hablaba este jueves de un colapso de la sanidad catalana, como ha sucedido en Rodalies, si no se revierte la situación actual. También criticaba al Govern, acusándole de ser insensible al malestar de los colectivos que conforman los pilares básicos del estado del bienestar.

Hace tiempo que se ve venir que el sistema de financiación de Catalunya es insuficiente y que a base de poner parches no saldremos del problema y hay un serio riesgo de ir cada vez más hacia abajo. Los partidos políticos pueden esquivar el déficit fiscal, pero se sigue produciendo año a año y los catalanes seguimos siendo maltratados por el Estado. No hay economista de prestigio que no comparta este análisis y, sin embargo, se esquiva hacerle frente. Es un error que pagamos muy caro.