Desvanecida la posibilidad de tener cartas ganadoras en la crisis de Venezuela y perdidas muchas plumas para ser parte importante en la solución a la guerra en Ucrania, Europa parece haber concentrado sus posiciones en la defensa de Groenlandia. Siete países encabezados por Alemania, Francia y Reino Unido a los que han acompañado Italia, España, Polonia y Dinamarca han firmado un manifiesto, con el que pretenden parar las ansias expansionistas de Donald Trump en el Ártico, en el que defienden que Groenlandia pertenece a su gente y corresponde a Dinamarca y Groenlandia, y solo a ellos, decidir sobre los asuntos que afectan a Dinamarca y Groenlandia.

Ese manifiesto surge después de unas palabras nada diplomáticas del presidente norteamericano, señalando que Estados Unidos necesita Groenlandia absolutamente para defensa. ¿Está hablando de una invasión? Con Trump todo es posible, ya que habla de una invasión de otro país aparentemente con la misma ligereza que opina sobre un partido de beisbol. Los 57.000 habitantes de Groenlandia ostentan el derecho histórico a separarse de Dinamarca si así lo decidieran, cosa que, hoy por hoy, no está en cuestión. Europa se reúne, hace comunicados, se solidariza con el país señalado por Estados Unidos, pero demuestra una cobardía acorde con su política diplomática menguante, si es que alguna vez tuvo peso alguno.

El tanteo de Trump con Europa acabó tras aquella reunión en la Casa Blanca en la que el presidente de EE.UU. aparecía detrás de su mesa en el Despacho Oval frente al presidente ucraniano Volodímir Zelenski, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y los dirigentes europeos, mientras estos lo escuchaban con atención y, quien sabe, si con un punto de admiración. Seguro que con un indisimulado temor. Aquellas fotos, que distribuyó la Casa Blanca, eran humillantes y dejaban en un mezquino papel a los europeos. Pero le sirvieron a Trump para demostrar a todo el mundo quién mandaba y también para asegurarse de que tenía carta blanca en los movimientos que hiciera y que los europeos nunca serían un gran problema.

Vamos a ver qué quiere hacer Estados Unidos en Groenlandia, cuál es el papel de la OTAN y qué acaba haciendo Europa

Lo acabamos de ver en Venezuela, que, más allá de la complejidad de la situación, la actitud de Delcy Rodríguez y el régimen chavista, y las negociaciones que puedan estar teniendo con la Administración Trump, de la ecuación de ganadores han desaparecido la Premio Nobel de la Paz Corina Machado y el presidente electo Edmundo González. Ambos líderes venezolanos hacen apuestas claras europeas estos últimos tiempos para coger el poder ante una hipotética caída de Maduro. Pues bien, Maduro ha caído y ni la Premio Nobel, ni Edmundo González tienen el más mínimo protagonismo político, más allá de alguna palmadita de Trump. 

Vamos a ver qué quiere hacer Estados Unidos en Groenlandia, cuál es el papel de la OTAN y qué acaba haciendo Europa. Una anexión sería el final de la Alianza Atlántica porque una guerra es inimaginable, ya que nadie ve a los europeos haciendo un pulso militar a EE. UU., ya que la UE no tiene medios para ayudar a Dinamarca en un conflicto bélico en Groenlandia. Los líderes europeos, después de lo de Venezuela, seguramente creen que la pérdida de Groenlandia solo es cuestión de tiempo.