La bandera por los suelos, metáfora de la España actual

No podía haber mejor metáfora de la semana que ahora finaliza que la bandera de España precipitándose al suelo en su izado por el Día de las Fuerzas Armadas. Una situación grotesca frente al rey Felipe VI, a quien acompañaba su hija Leonor, y que viene a ser un ejemplo más de un país que ha colapsado por la corrupción y que no pasa semana sin que asistamos, entre escandalizados y avergonzados, a una anómala situación política que ha superado, por mucho, cualquier etapa precedente. Solo estos últimos siete días hemos conocido la acusación penal al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por cuatro presuntos delitos, se ha sentado en el banquillo de la Audiencia Provincial de Badajoz el hermano de Pedro Sánchez por tráfico de influencias y la conocida como la trama Leire que, con la participación activa del exsecretario de organización Santos Cerdán y de la gerente del partido, desviaba dinero del partido para desestabilizar procesos judiciales y desacreditar a jueces, fiscales y miembros de la Guardia Civil, entre otros.

Es realmente sorprendente que todo eso esté sucediendo, y solo hablamos de esta semana. Si ampliamos más el foco, las causas judiciales suman una docena y en todas ellas están de una u otra manera implicados dirigentes socialistas actuales o del pasado reciente. El ridículo de la bandera y el rostro pétreo e irritado del Rey ante el incidente son una iconografía perfecta de una situación que ha quedado fuera de los parámetros democráticos hace mucho tiempo. Es difícil de explicar a un observador extranjero que se puede querer agotar una legislatura sin haber aprobado ningún presupuesto, habiendo perdido la mayoría parlamentaria de manera definitiva y habiéndole solicitado enérgicamente dos grupos parlamentarios que le apoyaron en su investidura, Junts y PNV, que convoque elecciones.

El ridículo de la bandera y el rostro pétreo e irritado del Rey ante el incidente son una iconografía perfecta de una situación que ha quedado fuera de los parámetros democráticos hace mucho tiempo

Se podrá decir suavemente que el presidente del gobierno se hace el sueco, que es verdad, pero no es suficiente. También se podrá resaltar que, si tanto malestar hay, que se presente una moción de censura, que para eso están establecidos los pasos que hay que dar, y en España se han presentado mociones perdedoras —Felipe González (1980), Hernández Mancha (1987), Pablo Iglesias (2017), Santiago Abascal (2020) y Ramón Tamames (2023)— y la ganadora de Pedro Sánchez en 2018. De hecho, costaría encontrar en los últimos casi 50 años un momento más necesario para presentarla y otro momento más exigible de convocatoria electoral al presidente del Gobierno que este.

Sobre todo eso hay un acuerdo generalizado y cualquier encuesta que no hiciera el CIS de Tezanos, que vive en una realidad paralela, estoy seguro de que así lo reflejaría. Pero los que saben más de eso y tienen en sus manos desbloquear todo esto en una dirección o en otra dicen que no va a suceder. Los que nos gobiernan, porque mientras hay vida, hay esperanza. Y los de la oposición, porque creen que el Gobierno aún puede ir bastante peor. Y mientras, los demás, los que nos lo miramos desde una media distancia, estamos a la espera de qué nuevo caso judicial tendremos la semana que viene. Porque, por lo que parece, eso no ha hecho más que empezar, aunque llevemos tres años así.