"Ojo con la miopía del tiempo", ha advertido Jaume Puig, director general de  GVC Gaesco Gestió, en el acto de presentación de las perspectivas de mercado elaboradas para la Sociedad de Bolsa barcelonesa ante un público anhelante de despejar dudas tras una fase larga de turbulencias bursátiles, financieras y políticas. Y ha agregado: "El verano no es un mes malo, de pérdidas, sino diferente", y este año, además, parece prometedor, ha recalcado.

Ha arrancado Jaume Puig la presentación abordando el caso del Brexit, donde la opción "leave" tenía mala recepción, al cotizar con un descuento del 15 al 25%. "¿Pues bien, qué ha pasado?", ha preguntado. "Que la recuperación ha sido rápida", ha respondido, porque el Brexit llevará su tiempo y ello dará un margen suficiente a las empresas para adaptarse. Ha puesto el ejemplo de Toyota, que tiene fábricas de producción en Gran Bretaña y en Francia. "Puede reorganizar la producción y, en último caso, trasladar toda su operativa a Francia. Sus costes no van a variar mucho, y al cabo, sus beneficios no sufrirán". "Con esto quiero decir que las empresas no dependen de los aranceles", ha añadido.

Una Europa con capacidad de recuperación

Si hay un mercado bursátil con capacidad de recuperación, es el europeo, ha insistido, porque ni Nueva York ni tan siquiera Londres lo han sufrido demasiado. "Pero hay muchas empresas europeas que han padecido descensos significativos sin tener nada que ver con el Brexit". El Eurostoxx 50 podría subir un 45% si el valor de sus empresas se midiera por sus fundamentales y los beneficios que generan. El Ibex no se alejaría de esos parámetros.

Al mismo tiempo, el precio de las materias primas son favorables a la mejora de los beneficios. Es el caso del petróleo, que cotiza a 46 dólares, cuando el nivel de equilibrio para las empresas se mueve entre 30 y 60 dólares. O sea, que está en un nivel que ofrece rentabilidad al conjunto de la industria, incluida la petrolífera.

Aprovechar la oportunidad de despegue

A la espera de la nueva ronda de presentación de resultados empresariales en Europa, los conocidos han superado las previsiones, con lo que cabe decir que el zona de despegue está preparada para aprovechar la oportunidad. Y las circunstancias favorables no deben desaprovecharse, especialmente en el caso de la bolsas europeas, que van de un lado al otro..

Hay un obstáculo, sin embargo, que debería ser removido, en su opinión. Se trata de unos tipos de interés tan bajos, en EE.UU. como en Europa, que pueden ocasionar problemas.

"En Estados Unidos, los tipos deberían estar al 4%, según la regla de Taylor, y están al 0,25%. Ojalá la Reserva Federal los suba cuanto antes, en julio por ejemplo, porque si no, tendremos una economía demasiado recalentada, y si no se hace nada, en dos o tres años podemos tener un disgusto".

Un caso más sencillo

En Europa, dice, "el caso es más sencillo. Como la inflación es cero, los tipos son cero. Pero el BCE no tiene en cuenta que la inflación subyacente es del 0,8% y las materias primas están subiendo, con lo que pronto esos tipos cero quedarán desbordados".

Es más: su impacto es negativo para la economía. Con tipos tan bajos, las empresas se endeudan porque les sale casi gratis tomar crédito y con ello recompran las acciones de sus empresas y multiplican sus beneficios con lo que remuneran generosamente a los accionistas. De ese modo, se dejan de invertir parte de los beneficios porque, de manera casi automática, tienen asegurada la revalorización.

Alzas bursátiles, el control de la tecnología

Esta situación podría cambiar en adelante, indica, ya que con las últimas alzas bursátiles, el valor de las acciones propias suben de precio y con ello la operación de recompra pierde atractivo. Con este cambio de panorama, podría comenzar una nueva fase en la que los beneficios obtenidos se dediquen a la inversión, y con ello se reanime la economía. Algo especialmente importante en la zona euro.

Para Jaume Puig, estamos entrando en una nueva fase financiera, en la que la guerra por el control de la tecnología empieza a ser tremenda. Es una fase de oportunidades también para Europa. Y, por eso, este verano puede ser de verdad, "un año en que disfrutemos y volvamos contentos de vacaciones".