Cada día hay 10.000 personas que entran o salen de la Conca d'Òdena para trabajar. Desde el 13 de marzo, con la aprobación del confinamiento por coronavirus de la zona en fase 1, todas estas personas no pueden acceder a su puesto de trabajo y, eso, según el alcalde de Igualada, Marc Castells, les deja "en una situación de vulnerabilidad total".
Cansados de esperar una solución que no acaba de llegar, Castells ha anunciado que los alcaldes están estudiando medidas para "forzar" los gobiernos catalán y español a solucionar el conflicto de todos estos trabajadores atrapados por el confinamiento. Según Castells, tiene que ser una solución "bidireccional" que sirva tanto para los trabajadores que no pueden salir de la zona confinada como los que tendrían que entrar y tampoco pueden.
Después del anuncio de confinamiento del Gobierno, los alcaldes de la Conca d'Òdena exigen "claridad sobre la cual implican estas medidas, vista la situación excepcional de la Conca". De momento, el alcalde de Igualada, Marc Castells, ha asegurado que el confinamiento perimetral continuará "hasta nueva orden" y al mismo tiempo se ampliará el confinamiento en fase 2.
Castells ha explicado que la Conca d'Òdena se enfrenta a una triple crisis: la sanitaria, la laboral, y la económica. Con respecto a la última, Castells ha afirmado que las medidas anunciadas por el Estado en este ámbito son "insuficientes y poco ambiciosas para salvar los autónomos y las PYMES".
