La Selección de Francia se prepara para un cambio de ciclo que puede marcar una nueva era en el fútbol galo. En este sentido, todo apunta a que Zinedine Zidane será el relevo de Didier Deschamps tras el próximo Mundial de 2026, independientemente del resultado que saque el combinado de 'Les bleus'. Un movimiento que lleva tiempo gestándose y que supondrá una transformación profunda en el equipo nacional francés.

Y es que Zidane no llegaría solo para continuar el trabajo anterior, sino para implantar su propio proyecto desde el primer día, con cambios estructurales. Una idea que incluye decisiones importantes en la plantilla, con varios nombres que ya tendrían su futuro definido y fuera de Claire Fontaine.

Tres salidas para iniciar una nueva etapa

El técnico francés tendría claro que es el momento de cerrar ciclos. Uno de los primeros afectados sería Ferland Mendy, cuya presencia en las convocatorias ya ha disminuido. Zidane no lo consideraría una opción fiable para su nuevo proyecto y su etapa en la selección estaría prácticamente finalizada.

Ferland Mendy lesio Reial Madrid Europa Press

Otro nombre señalado es Adrien Rabiot. A pesar de haber sido un intocable en los últimos años, el centrocampista no encajaría en el nivel de exigencia que Zidane quiere imponer. Su salida marcaría un cambio importante en el centro del campo. La tercera decisión afecta a N'Golo Kanté. En este caso, el motivo estaría más relacionado con el paso del tiempo y la edad del pivote. Zidane apostaría por rejuvenecer la plantilla y dar protagonismo a nuevas generaciones, cerrando así una etapa brillante del mediocentro más querido del mundo.

El inicio de la era Zidane

Estas decisiones no serían aisladas, sino parte de un plan más amplio. Zidane busca construir un equipo con identidad propia, adaptado a las exigencias del fútbol actual y con margen de crecimiento de cara a los próximos torneos. La realidad es que la selección francesa lleva años siendo competitiva, pero el cambio de ciclo parece inevitable tras el Mundial. Zidane representa una figura capaz de liderar esa transición, con experiencia en grandes escenarios y una idea clara de juego.

De este modo, la salida de jugadores importantes sería solo el primer paso de una transformación más profunda. Así pues, la llegada de Zidane no solo implicaría un cambio en el banquillo, sino también en la estructura del equipo. Una nueva etapa que apunta a romper con el pasado para construir el futuro de Francia desde cero.