La Federación Paraguaya de Fútbol ha entrado en cólera al ver la doble vara de medir de los árbitros en el Mundial 2026. Y es que la imagen de Jude Bellingham dirigiéndose a un jugador de Ghana tapándose la boca no ha tardado en dar la vuelta al mundo, un gesto que, según la nueva normativa de la FIFA, debe suponer la expulsión del jugador. Así se aplicó en el Paraguay - Turquía, cuando Miguel Almirón, gran estrella paraguaya, vio la roja directa por dirigirse a Müldür tapándose la boca. Era la primera vez que se aplicaba lo que se ha llamado la Ley Vinícius, por la polémica generada en el Benfica - Real Madrid de la Champions con Prestianni y el brasileño del conjunto blanco.
Paraguay clama contra la FIFA por el cambio de criterio entre Almirón y Bellingham
Solo 3 días después de la expulsión de Almirón, que ya había generado una gran polémica en Paraguay, ha llegado la misma acción en el Inglaterra - Ghana, con Jude Bellingham, con la diferencia de que en esta ocasión el centrocampista inglés no fue expulsado, ni siquiera amonestado.
Es por ello que la Federación Paraguaya de Fútbol ha enviado una queja formal a la FIFA, pidiendo explicaciones por la disparidad de criterios, ya que Paraguay se ha quedado sin su gran estrella para el fundamental partido contra Australia, en el que estará en juego el pase a la siguiente ronda. "La regla debe aplicarse por igual a todos los equipos, o pierde toda credibilidad", han afirmado desde la federación.
Encontronazo de Bellingham con el banquillo de Ghana
Y este no fue el único momento polémico del partido Inglaterra - Ghana con Bellingham como protagonista, que tuvo un duro enfrentamiento con el banquillo de la selección africana. Fue al retirarse a los vestuarios en el descanso, poco después de empujar a Jerome Opoku. "Jude Bellingham soltó palabrotas y eso aumentó la tensión", ha denunciado después del partido Carlos Queiroz, seleccionador ghanés. "Mi intención era pedirle que se calmara tras esa entrada. Fue con el pie hacia mi jugador. Pero mi prioridad era calmar los ánimos, ya que me preocupaba que el jugador no estuviera al cien por cien físicamente", ha añadido el técnico.
Bellingham, por su parte, también ha dado sus explicaciones. "Fue justo cuando hice una entrada absurda, para ser sincero. Intentaba recuperar el balón; seguí la jugada un poco y terminé golpeando al chico. Hablé con él después, y entonces su banquillo saltó pidiendo que me sacaran tarjeta amarilla. Creo que reconocí a su entrenador; obviamente es el que estuvo en el Manchester United, así que le tengo mucho respeto. Al final, no fue más que competitividad por parte de ambos".
