Pedri ha trasladado al club una preocupación muy importante respecto de la planificación del equipo. En este sentido, segú el canario, el Barça necesita un centrocampista capaz de replicar su influencia cuando él no está disponible. El equipo sufre demasiado en sus ausencias y pierde una identidad que gira, en gran medida, alrededor de su capacidad para ordenar el juego y crear desde el centro del campo.
El canario es consciente de que su perfil es difícil de sustituir. Sus cualidades son cada vez más dificiles de encontrar en el mercado, y menos a un precio asumible para las finanzas del Barça. Sin embargo, la realidad es que cuando no está sobre el césped, el Barça pierde control y el equilibrio entre el ataque y la defensa. No es solo una cuestión estilística, es algo que afecta directamente a los resultados del equipo.
Una dependencia que condiciona el proyecto
Las últimas temporadas han evidenciado que sin Pedri, el rendimiento del Barça desciende de forma significativa. La circulación se vuelve más leta, el equipo se parte en varios momentos y cuesta mucho más sostener la posesión en campo contrario. La falta de un relevo natural obliga a modificar esquemas o a forzar perfiles que no tienen las mismas cualidades, como De Jong o Dani Olmo.
El propio jugador entiende que esta dependencia no es buena para el proyecto. No se trata de cuestionar su rol, sino de protegerlo. Sabe que el calendario es exigente y que las lesiones forman parte del día a día. Por eso considera prioritario que la planificación de la temporada 26/27 incluya un refuerzo de máximo nivel en su demarcación.
Bernardo Silva, el elegido por todos los implicados
El nombre que ha puesto sobre la mesa es el de Bernardo Silva. El internacional portugués encaja en el perfil que el Barça necesita, le sobra el talento y además llegaría a coste cero a final de temporada. Puede actuar como interior, mediapunta o incluso partir desde banda hacia dentro, por lo que gracias a esa versatolidad no solo sería el recambio perfecto de Pedri.
El canario cree que Bernardo aportaría lo mismo que él al equipo cuando él necesite descanso. No sería un sustituto, sino un complemento que permitiría mantener la identidad sin depender de una sola figura. El mensaje ya está enviado a la dirección deportiva, porque si el Barça quiere dar un salto competitivo, debe empezar por blindar su centro del campo y contar con un banquillo con más nivel del que tiene en estos momentos.
