Leo Messi tuvo que irse del Barça por obligación, pese a que su intención era renovar su contrato. Joan Laporta también quería que se quedara, sin embargo, no fue posible inscribirlo, al no poder cumplir con las normativas del FAIR Play Financiero. La Liga tampoco puso ninguna facilidad, y no dejó que el astro argentino se quedara, debido a que la mala salarial del conjunto azulgrana estaba completamente disparada. Por eso acabó en el Paris Saint-Germain.

El presidente hizo todo lo posible y estudió todas las opciones para evitar que se acabara marchando con Nasser Al-Khelaïfi, si bien ninguna dio resultado. Ya a la desesperada, no le quedó de más remedio que solicitar a la plantilla que aceptara una nueva rebaja salarial, una cosa que todos se negaron a hacer. Tan solo Gerard Piqué aceptó esta idea, aunque no lo hizo hasta que el siete veces ganador del Balón de Oro no se había ido al Parque de los Príncipes.

El ’3’ convenció a Laporta de que lo mejor era deshacerse de él, y que tenía que pensar en el futuro de la entidad. Lo mismo hizo Eduard Romeu, vicepresidente económico, y Ferrán Reverter, el CEO. Lógico que Messi se sienta traicionado por ellos, y ahora no quiera ver a ninguno, centrando su atención especialmente en el ex defensor del Manchester United y del Zaragoza, que dejó de ser su amigo hace tiempo, y al cual considera un enemigo íntimo.

No obstante, no fue el único que traicionó a Leo y que no hizo absolutamente nada para que pudiera quedarse. Porque Philippe Coutinho también rechazó perder dinero, por mucho que desde el Camp Nou se lo suplicaran. Quería seguir cobrando el elevado sueldo que percibía, y fue cómplice de que el delantero de 35 años tuviera que hacer las maletas y desembarcar en Francia. Al parecer, la relación entre ellos dos tampoco era la mejor posible.

Todo, para que solamente unos meses más tarde el internacional brasileño acabara saliendo del Barça, y aterrizara cedido en el Aston Villa, que en junio acabó quedándoselo en propiedad.

Messi, prácticamente sin amigos en el vestuario del Barça

Esto refleja lo que ya era un secreto a voces, y es que Messi prácticamente no tenía amigos en el vestuario del Barça. Así se ha podido comprobar en los meses posteriores, pues únicamente se le ha visto mantener el contacto con Jordi Alba y con Sergio Busquets. Con nadie más.

Además de Piqué y de Coutinho, tampoco tenía buena relación con Marc-André ter Stegen, con Riqui Puig, con quien se llegó a enfrentar en un entrenamiento, o incluso con Anssumane Fati.