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Luis de la Fuente empieza a tener un problema que no esperaba con dos de sus futbolistas más importantes. Rodri y Pedri estaban llamados a formar una de las mejores sociedades del Mundial, pero la realidad del torneo ha dejado una duda incómoda: cuando coinciden en el campo, ninguno de los dos parece acercarse a su nivel habitual. España gana y compite, pero sus dos cracks en el centro del campo no encajan como deberían.

La sospecha del seleccionador no es poca cosa. Rodri ha ido creciendo hasta recuperar sensaciones de líder, como demostró ante Portugal, donde fue elegido mejor jugador del partido. Pedri, en cambio, vive una situación opuesta. El canario no está encontrando continuidad, aparece lejos de las zonas donde más daño hace y su influencia en la circulación ha bajado de forma preocupante.

Rodri vuelve a mandar en la medular

El problema es que Rodri ya no es discutible para De la Fuente. Cuando está bien, ordena, corrige, sostiene al equipo y permite que España juegue mucho más arriba. Su presencia da equilibrio y seguridad, dos aspectos fundamentales en una fase eliminatoria. Por eso, si el seleccionador debe elegir, el perjudicado no parece que vaya a ser el centrocampista del Manchester City.

Rodri Manchester City EFE

Pedri necesita otro contexto. Su mejor versión aparece cuando puede recibir entre líneas, girar, acelerar jugadas y conectar con los delanteros sin tener que adaptarse constantemente al ritmo de otro organizador. Con un Rodri tan dominante, muchas posesiones pasan primero por el pivote y eso reduce el espacio del jugador del Barça. No desaparece por falta de calidad, sino porque el ecosistema no lo potencia.

Pedri queda señalado en este Mundial

De la Fuente empieza a sospechar que juntar a los dos no mejora automáticamente a España. Sobre el papel, Rodri y Pedri deberían complementarse. En el campo, sin embargo, el equipo gana control pero pierde frescura interior. El balón circula, aunque no siempre rompe. Y en ese escenario, Pedri queda más expuesto porque se espera mucho más de él.

El Mundial ha colocado al canario a años luz de su nivel habitual. No está fino, no domina los partidos y tampoco transmite esa superioridad silenciosa que suele tener en el Barça. De la Fuente lo sabe y por eso la elección se vuelve delicada. España puede seguir con ambos, pero el seleccionador ya entiende que el equilibrio quizá exige sacrificar a uno. Y ahora mismo, Rodri parece imprescindible; Pedri, en cambio, empieza a competir contra el sistema.