Luis de la Fuente ha decidido que Alejandro Grimaldo deje de formar parte de sus planes para el próximo ciclo de la selección española. El lateral llegó al Mundial esperando tener oportunidades, pero terminó el torneo sin disputar un solo minuto. Su malestar posterior ha generado incomodidad en el cuerpo técnico, que interpreta sus mensajes como un problema de gestión.
El seleccionador no cuestiona su calidad ni su capacidad para sumar en el Atlético de Madrid, pero considera imprescindible proteger el equilibrio del vestuario. De la Fuente quiere jugadores capaces de aceptar cualquier papel sin trasladar públicamente frustración. Grimaldo había defendido antes del torneo que tenía madurez para asumir la suplencia, aunque después dejó entrever que marcharse sin jugar le había afectado profundamente.
El Mundial cambió la relación con De la Fuente
Cucurella se consolidó como titular indiscutible y respondió en todos los escenarios, mientras Grimaldo permaneció fuera incluso cuando España necesitó rotaciones. Esa jerarquía provocó una situación difícil: convocar a un futbolista importante para no utilizarlo y asumir después su descontento. De la Fuente entiende que repetir ese escenario solo añadiría tensión a futuras concentraciones.
El técnico tampoco quiere modificar el sistema únicamente para darle minutos. Grimaldo destaca atacando, asociándose por dentro y llegando al área, pero España necesita un lateral que sostenga la espalda de los extremos y defienda grandes espacios. Cucurella ofrece mayor equilibrio, mientras otros jóvenes pueden aceptar inicialmente un papel secundario sin convertir cada convocatoria en un debate.
Grimaldo deja de encajar en el nuevo ciclo
La decisión será deportiva, pero también responde a la convivencia. De la Fuente considera que un suplente molesto puede condicionar el ambiente, generar preguntas constantes y alterar jerarquías ya definidas. Después de renovar, quiere autoridad total para cerrar etapas y seleccionar perfiles comprometidos con el grupo, independientemente de su prestigio o rendimiento en el club.
Grimaldo puede seguir jugando a un nivel extraordinario, pero eso no garantiza su regreso. El seleccionador priorizará a Cucurella y abrirá la puerta a laterales más jóvenes que puedan crecer dentro del nuevo ciclo. El mensaje es contundente: expresar decepción es comprensible, pero dejar caer públicamente que existe enfado por no jugar tiene consecuencias. De la Fuente no desea volver a gestionar una situación que considera desgastante y prescindible. España ganó el Mundial sin utilizarlo y ahora el técnico cree que puede continuar sin él. Grimaldo pasa así de ser una alternativa de lujo a convertirse en un problema que la selección prefiere cerrar antes de la próxima convocatoria, que abrirá una etapa completamente diferente.
