Noticia de última hora que ha impactado a todo el mundo del fútbol. Leo Messi ha anunciado a través de sus redes sociales que se retira definitivamente de la selección argentina. Lo hace después de haber logrado todos los títulos posibles con el conjunto nacional y poco tiempo después de haber perdido la final de la Copa del Mundo contra España. De esta manera, el capitán, mito y gran líder de Argentina pone punto final a una trayectoria legendaria de dos décadas defendiendo la camiseta de su país, dejando un legado imborrable y un vacío inmenso en la historia del fútbol internacional.
Un legado inigualable
Messi pone punto final a un legado imborrable con la selección. Su palmarés es sencillamente abrumador: una Copa del Mundo, dos Copas América, una Finalísima, una medalla de oro olímpica y un Mundial Sub-20. Además, se despide como el máximo goleador de la historia de la Albiceleste, el máximo asistente en la historia del fútbol de selecciones y el jugador con más participaciones directas en goles en las Copas del Mundo, entre una lista interminable de récords individuales. No obstante, lo más increíble de todo es que ni siquiera estas cifras astronómicas pueden explicar la verdadera dimensión que ha tenido Messi para Argentina.
El camino, sin embargo, no fue nada fácil. Hubo una época oscura en la que, después de caer en tres finales consecutivas —dos de Copa América y la del Mundial de 2014—, tuvo que soportar duras críticas desde su propio país. "No juega como en el Barça", repetían algunos. Pero el tiempo, como siempre hace con los más grandes, ha puesto cada cosa en su lugar. Messi se retira como una leyenda de su país y, a partir de ahora, centrará todos sus esfuerzos en el fútbol de clubes. En el Inter de Miami, y a pesar de sus 39 años, el 10 sigue maravillando al mundo y demostrando que su talento es sencillamente inagotable.
El mensaje de despedida de Messi de la selección
Después de este tiempo que ha pasado desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicaros a todos que me retiro de la Selección… Fue una decisión que dolió y duele en el alma, pero entiendo que es el momento. Os juro que siempre lo di todo, no solo los últimos años en los que se ganó todo, sino antes también, y siempre luché y me lo jugué todo por esta camiseta, para daros alegrías y hacer que os sintierais orgullosos de ser argentinos a través del fútbol.
Queda poco y se van cerrando etapas, y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo nada más que dar y, además, vienen chicos muy grandes detrás que merecen estar. Gracias por todo el cariño de estos 20 años. Echaré mucho de menos escucharos desde dentro. Ahora seré uno más de vosotros, animando y apoyando siempre desde fuera (en las buenas y en las malas, mucho más).
Gracias a mi familia por estar siempre, por acompañarme en este viaje tan bello como difícil. Gracias a cada uno de los entrenadores, compañeros y dirigentes con quienes me tocó compartir. Me llevo recuerdos y momentos inolvidables vividos. Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberos regalado, junto con mis compañeros, momentos soñados. Fue una locura haberlo vivido con vosotros. ¡Os amo! Gracias Dios por hacerme argentino. ¡Vamos, Argentina!
Estas palabras las escribí el 21 de julio, dos días después de la final. Hoy, después de lo de mi padre, estoy más convencido que antes.
