El FC Barcelona volverá a reunirse con el entorno de Aymeric Laporte. Será un segundo contacto importante para conocer la disposición del central y estudiar las posibilidades reales de la operación. La dirección deportiva considera prioritario reforzar el eje defensivo. Laporte encaja en el perfil buscado, pero el precio fijado por el Athletic Club amenaza con frenar cualquier avance antes de iniciar una negociación formal.
Deco ya conversó con los representantes del jugador durante la Copa del Mundo. Entonces, ambas partes acordaron retomar las conversaciones al finalizar el torneo. Ese momento ha llegado. El Barça quiere conocer directamente las pretensiones deportivas y económicas del defensa. También necesita saber hasta dónde estaría dispuesto a llegar Laporte para facilitar una salida del club con el que tiene contrato hasta junio de 2028.
El Barça mueve hilos por Aymeric Laporte
El interés azulgrana responde a varios motivos. Laporte es zurdo, rápido y experimentado. Tiene capacidad para iniciar el juego desde atrás y conoce las exigencias del máximo nivel. En el Barcelona creen que podría adaptarse sin demasiados problemas al sistema de Hansi Flick. Su experiencia también permitiría acompañar el crecimiento de Pau Cubarsí y ofrecer mayor equilibrio en los partidos más exigentes.
La conexión con Cubarsí representa otro argumento importante. Ambos formaron una pareja fiable con la selección española durante el Mundial. El equipo de Luis de la Fuente apenas encajó un gol en toda la competición. Ese rendimiento ha reforzado la valoración de Laporte dentro del Barça. Flick busca un central que aporte jerarquía inmediata, pero que también pueda entenderse rápidamente con los defensores actuales.
80 millones que el Barça no está dispuesto a pagar
El gran obstáculo no está en el apartado deportivo. Según informa el diario Sport, el Athletic ha tasado al jugador en 80 millones de euros. El conjunto vasco lo justifica señalándolo como una pieza fundamental y no piensa facilitar su marcha. Aunque la realidad apunta más a que se pillaron los dedos con la renovación estratosférica de Nico Williams. En cualquier caso, la cifra resulta demasiado alta para el Barcelona, especialmente porque Laporte tiene 32 años y porque la economía azulgrana sigue obligando a controlar cada inversión.
En esas condiciones, el Barça difícilmente se sentará a negociar. La segunda reunión servirá para comprobar si existe algún camino alternativo. El club podría esperar un gesto del futbolista o una rebaja considerable de las pretensiones del Athletic. Sin embargo, Laporte mantiene un contrato largo y su equipo conserva una posición fuerte. Sin presión desde el jugador, reducir el precio será especialmente complicado.
El Barcelona tiene claro que Laporte aportaría calidad, veteranía y una adaptación rápida. Pero también sabe que no puede comprometer buena parte de su presupuesto actual por un defensa de su edad. Las próximas conversaciones aclararán si el interés puede convertirse en una operación viable.
