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Lamine Yamal y Raphinha esperan una reunión definitiva con Hansi Flick para resolver una cuestión que puede generar tensión durante la temporada: quién será el principal lanzador de penaltis del Barça. Los dos han demostrado seguridad desde los once metros y ambos consideran que tienen argumentos suficientes para asumir una responsabilidad que también puede influir directamente en sus cifras goleadoras.

La pasada temporada, Lamine terminó por delante en número de lanzamientos y convirtió seis de los siete penaltis que ejecutó. Raphinha, en cambio, presentó un porcentaje perfecto en sus cinco intentos. La pretemporada tampoco ha cerrado el debate, ya que Lamine Yamal marcó ante el Basilea y el brasileño transformó otro frente al Al Ahly en el Gamper. Flick quiere acabar con cualquier ambigüedad antes del inicio oficial.

Raphinha se agarra a su fiabilidad

Raphinha llega a la conversación reforzado por su condición de capitán y por una fiabilidad absoluta desde el punto de penalti. Su experiencia, tranquilidad y golpeo convencen al cuerpo técnico. Además, el brasileño entiende que los galones dentro del vestuario también deben tener peso cuando llega una acción de máxima responsabilidad y el partido necesita una decisión inmediata.

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Lamine, sin embargo, considera que la jerarquía ganada durante el último curso debe mantenerse. Fue quien más penaltis lanzó y su crecimiento como estrella del equipo incluye asumir esas situaciones. También sabe que aumentar su producción goleadora pasa por encargarse regularmente de las penas máximas, especialmente ahora que quiere dar otro salto estadístico y competir con los grandes goleadores europeos.

Hansi Flick tendrá que fijar una jerarquía

Flick no quiere que la elección se convierta en un conflicto personal. Su idea es reunir a ambos, escuchar sus argumentos y establecer una norma clara. Puede fijar un primer lanzador y un segundo, introducir excepciones según el momento del partido o permitir que exista cierta flexibilidad cuando alguno necesite un gol. Lo importante será evitar discusiones sobre el césped.

La decisión tiene más importancia de la que parece. Lamine Yaal representa el presente y el futuro del Barça, mientras que Raphinha se ha ganado autoridad por rendimiento y liderazgo. Elegir exclusivamente a uno puede generar frustración en el otro, pero mantener una jerarquía confusa tampoco ayuda.Al fin y al cabo, Hansi Flick tendrá la última palabra y quiere que ambos salgan de la reunión aceptando el reparto. El objetivo es que los penaltis sumen goles, no problemas, y que la competencia interna no altere una relación ofensiva que el técnico considera fundamental para pelear por todos los títulos durante toda la nueva temporada.