Lamine Yamal e Inés García disfrutan con sus perros en la mansión de 11 millones que le vendió Gerard Piqué

Lamine Yamal ha convertido su casa en uno de los espacios donde más desconecta del fútbol. El jugador del Barça disfruta allí de momentos tranquilos junto a Inés García y sus perros, lejos del ritmo de entrenamientos, partidos y compromisos públicos. Y no se trata precisamente de una vivienda convencional: la propiedad está valorada en alrededor de 11 millones de euros y perteneció anteriormente a Gerard Piqué.

La mansión destaca especialmente por sus dimensiones. El conjunto alcanza aproximadamente 3.800 metros cuadrados, una superficie que permite combinar grandes zonas interiores con espacios exteriores pensados tanto para el descanso como para el deporte. Para Lamine Yamal, que prácticamente vive pendiente del calendario futbolístico, tener esa privacidad se ha convertido en una de las grandes ventajas de la propiedad.

Piscinas, jardín y hasta un campo de fútbol

Uno de los elementos más llamativos de la casa son sus zonas exteriores. La vivienda cuenta con piscinas y una de ellas incorpora una cascada, creando un espacio pensado para pasar buena parte del tiempo al aire libre. El jardín ofrece además amplitud suficiente para que los perros puedan moverse con libertad.

Lamine Yamal i Inés García tindran dos gossets   Instagram (2)
Lamine Yamal i Inés García tindran dos gossets Instagram (2)

La propiedad también dispone de un campo de fútbol privado, un detalle especialmente particular teniendo en cuenta quién es su propietario. Aunque los entrenamientos importantes se realizan evidentemente en las instalaciones del Barça, disponer de un espacio de este tipo permite mantener el contacto con el balón incluso en los momentos de descanso.

Una casa que antes perteneció a Gerard Piqué

La historia de la vivienda añade otro elemento llamativo. Antes de pasar a manos de Lamine, la propiedad había pertenecido a Gerard Piqué, otro futbolista que marcó una época en el Barça. Ahora es una de las jóvenes estrellas del equipo quien disfruta de un espacio diseñado con mucha privacidad y grandes zonas abiertas. Para Lamine e Inés, sin embargo, la casa no parece reducirse únicamente a su valor económico o a sus dimensiones. Los momentos cotidianos con sus perros muestran una cara mucho más sencilla de una propiedad que, sobre el papel, tiene características extraordinarias.

Piscinas, jardines y un campo de fútbol convierten la vivienda en un lugar donde prácticamente puede encontrarse todo sin necesidad de salir. Esa privacidad resulta especialmente importante para un jugador sometido a una exposición pública constante. La casa de 11 millones de euros refleja hasta dónde ha cambiado la vida de Lamine en muy poco tiempo. Pero entre todas sus comodidades, son precisamente los momentos más normales, acompañado de Inés García y sus perros, los que muestran cómo utiliza realmente su espectacular nueva vivienda.