Karim Adeyemi llegó al Barça con una misión como lo era la de competir con Raphinha por un puesto en el ataque blaugrana. Su velocidad, capacidad para romper al espacio y relación previa con Hansi Flick parecían convertirlo en una amenaza para el brasileño. Sin embargo, apenas una semana después, la primera valoración interna del técnico ya es mucho más fría.
Flick aprecia su potencia y sabe que puede resultar útil, pero considera que todavía está lejos del nivel que exige el Barça. Adeyemi pierde demasiados balones, participa poco cuando el equipo necesita ataques más pausados y aún no interpreta con precisión cuándo debe mantenerse abierto, atacar por dentro o acompañar la presión.
Raphinha sigue varios pasos por delante
La comparación con Raphinha ha perjudicado al alemán. El brasileño no solo aporta goles y asistencias, sino que también entiende cuándo acelerar, trabaja sin balón, dirige la presión y aparece en zonas interiores. Flick lo considera una pieza fundamental porque ejecuta movimientos que permiten al resto del ataque ocupar mejores posiciones y mantiene una intensidad que Adeyemi todavía no ha igualado.

En los primeros amistosos, Adeyemi ha dejado acciones de velocidad, pero también fases poco trascendentes. Cuando encuentra metros puede resultar devastador; cuando el rival defiende atrás necesita más recursos técnicos y mejores decisiones. Ese déficit preocupa al cuerpo técnico porque el Barça pasa gran parte de los partidos atacando contra bloques bajos y necesita extremos capaces de producir sin espacios.
Flick esperaba una adaptación más rápida
El fichaje llegó por petición de Flick, que conocía al jugador desde la selección alemana y confiaba en recuperar su mejor versión. Por eso la exigencia es mayor. El entrenador no pretende descartarlo después de una semana, pero ya le ha transmitido que deberá mejorar si quiere disputar la titularidad a Raphinha.
Adeyemi tendrá minutos y oportunidades para cambiar la primera impresión, aunque ya no parte como la amenaza inmediata que parecía cuando aterrizó. Raphinha ha recuperado terreno y vuelve a ser una referencia por su intensidad, liderazgo y comprensión del sistema. El alemán deberá demostrar que es algo más que velocidad, ya necesita asociarse mejor con sus compañeros, presionar con acierto y aparecer cuando no dispone de metros para correr. Flick sigue creyendo que tiene potencial, pero hoy no lo ve preparado para sentar al brasileño. Llegó para ponerlo en aprietos y, una semana después, es Adeyemi quien debe acelerar para no quedarse atrás.