La figura de Álvaro Arbeloa como entrenador del Real Madrid sigue generando debate interno, especialmente por su forma de gestionar el vestuario. Aunque oficialmente es él quien toma las decisiones deportivas, la realidad dentro del club es bien distinta. Dos nombres pesan por encima del resto a la hora de definir los onces titulares: Kylian Mbappé y Fede Valverde. Son ellos quienes marcan la línea, aconsejan y condicionan las alineaciones.
Arbeloa ha optado por mostrar un perfil bajo, consciente de que el vestuario blanco está lleno de jerarquías que no le interesa vulnerar. Lejos de imponer un modelo autoritario, el técnico ha decidido apoyarse en los líderes del grupo para evitar tensiones. Y en ese escenario, Mbappé y Valverde se han convertido en piezas clave no solo dentro del campo, sino también en la toma de decisiones.
Mbappé y Valverde, los verdaderos líderes del vestuario
El francés es, sin discusión, la gran estrella del proyecto. Su peso en el equipo le otorga una influencia que va más allá de lo futbolístico. Mbappé habla y se le escucha, especialmente en lo que afecta al frente ofensivo y a los roles de ataque. Arbeloa es muy consciente de que tener al francés cómodo es fundamental para la estabilidad del equipo.
Junto a él aparece Fede Valverde, considerado por muchos como el termómetro del vestuario. El demostró tener mucha ascendencia y fue uno de los culpables del fracaso del proyecto de Xabi Alonso. Sus recomendaciones son tan importantes, por el bien del entrenador, hasta el punto de que Arbeloa se fía plenamente de su criterio y le sigue a la hora de confeccionar el equipo.
Arbeloa prioriza la paz interna antes que imponer su criterio
El técnico asume que imponer sus decisiones podría abrir conflictos innecesarios. Por eso, antes de cerrar un once, consulta con los pesos pesados y adapta la alineación para no generar fricciones, especialmente con los futbolistas más influyentes. La prioridad es mantener un vestuario unido, incluso si eso implica ceder parte del control. Arbeloa cree que, ganándose a Mbappé y Valverde, se gana automáticamente al resto del grupo.
En Valdebebas son conscientes de que el Real Madrid vive de equilibrios delicados. Mbappé y Valverde mandan, Arbeloa gestiona y el club observa. La gran incógnita es cuánto tiempo puede sostenerse este modelo sin que el entrenador termine perdiendo peso en el banquillo. Por ahora, los onces se hacen en plural y eso deja satisfecho al vestuario, que ahora lleva la voz cantante.
