Leo Messi se jugaba una de las últimas balas que tenía para levantar al menos un título con la selección absoluta de Argentina. Pero de nuevo se ha quedado a las puertas de una final y de un trofeo que siempre le ha resistido por quinta vez. La selección de Brasil, de Coutinho y Arthur, han derrotado sus máximos rivales a las semifinales en Belo Horizonte.

La estrella del Barça y de Argentina ha sido el único futbolista de la albiceleste que ha aprobado en un nuevo partido decepcionante del combinado de Lionel Scaloni. El astro blaugrana ha sido el único capaz de generar peligro: ha asistido perfectamente a Agüero antes que enviara la pelota al larguero, ha enviado una pelota al palo y ha estado a punto de hacer un golazo de falta.

Messi no ha podido soportar solo el peso de un país que no gana una Copa América desde 1993. Pero si Messi, aparte de los futbolistas brasileños, se ha convertido en protagonista sobre el césped, en la grada todas las miradas han ido hacia sus hijos.

Thiago y Mateo han sido un recurso fácil para el realizador del partido después del sufrimiento de Messi en el campo cuando veía que no podría ganar a Brasil.

Pero el protagonista absoluto fuera del campo ha sido Mateo Messi, el hijo travieso del futbolista. En otras ocasiones ya se le ha visto molestando a su hermano mayor, y esta vez incluso ha estado a punto de clavarle un manotazo a un adulto.

Messi no gana con Argentina, pero sus hijos acaban distrayendo a todo el país. Apasionados como pocos, Thiago, Mateo y Ciro tendrán que esperar a ver si el próximo año podrán ver a su padre ganar la Copa América en casa, en una edición compartida entre Argentina y Colombia.

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