La fragilidad defensiva del Barça a lo largo de esta temporada se ha convertido en un problema recurrente que está condicionando el rendimiento del equipo. En este contexto, el principal afectado está siendo Joan Garcia, que se ha visto obligado a multiplicarse bajo palos ante la cantidad de situaciones de peligro que concede el conjunto azulgrana. La sensación es que la portería está demasiado expuesta en muchas ocasiones.
Y es que más allá del sistema o de los ajustes tácticos, hay tres nombres propios que explican gran parte de esta debilidad. Jules Koundé, Ronald Araujo y Joao Cancelo no han conseguido sostener el nivel que se esperaba de ellos, y sus rendimientos irregulares han terminado afectando directamente al equilibrio defensivo del equipo.
Koundé y Araujo, lejos de su mejor versión
La realidad es que el caso de Koundé está marcado por sus desconexiones en ciertos momentos de partido. El central francés ha demostrado una grandísima calidad en muchos tramos, pero sus errores puntuales han sido demasiado evidentes. Pérdidas de marca, decisiones precipitadas o fallos en la salida de balón han generado ocasiones claras para los rivales, dejando a Joan Garcia en situaciones límite.
De este modo, Araujo tampoco ha sido ese líder sólido que el equipo necesitaba. El uruguayo, que en otras temporadas había sido un muro, ha firmado un curso por debajo de su nivel habitual. Su irregularidad y algunas actuaciones en las que ha pecado de ir demasiado fuerte le han pasado factura y ha dejado de ser ese jugador fiable que fue un par de años atrás.
Cancelo y un desequilibrio estructural atrás
Y es que el caso de Cancelo añade un matiz distinto, pero igualmente problemático en can Barça. Su talento ofensivo es incuestionable, siendo uno de los laterales más determinantes del mundo en fase ofensiva. Sin embargo, esa misma vocación ofensiva provoca desequilibrios que el equipo no siempre logra corregir.
La realidad es que sus subidas constantes dejan espacios a su espalda que los rivales explotan con facilidad. Esto obliga a los centrales a asumir más riesgos y a Joan Garcia a intervenir con mayor frecuencia. Así pues, la suma de errores individuales y desajustes tácticos está pasando factura a un Barça que necesita recuperar la solidez defensiva si quiere aspirar a todo.
