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Hansi Flick ya tiene decidido cómo reorganizar el ataque del Barça si Ferran Torres termina marchándose al PSG. El técnico alemán ha puesto nombre y apellido a la alternativa: Dani Olmo. La idea es utilizarlo como falso nueve de manera mucho más habitual, aprovechando su movilidad, su capacidad para recibir entre líneas y su conexión con Lamine Yamal y Pedri.

La situación de Ferran empieza a darse por perdida dentro del club. El interés del PSG ha ganado fuerza y Flick sabe que no puede construir toda la planificación ofensiva alrededor de un jugador cuyo futuro permanece abierto. Por eso ha comenzado a trabajar con un escenario diferente, en el que Olmo ocuparía el centro del ataque sin ejercer como delantero clásico.

Dani Olmo ya ha funcionado como falso nueve

Flick conoce perfectamente esa solución porque ya la utilizó la pasada temporada. Olmo actuó como referencia móvil ante rivales de primer nivel y permitió al Barça tener un centrocampista más en zonas interiores. Su tendencia a abandonar el área arrastra centrales, genera superioridades y abre espacios para las diagonales de Lamine desde la derecha y de los extremos desde la izquierda.

Dani Olmo Barça celebració

El problema está en el gol. Olmo no es un rematador de área como lo puede ser Ferran ni vive pendiente del último toque, pero aporta algo que Flick considera especialmente valioso como lo es la continuidad en la circulación. Con él, el Barça puede atacar sin una referencia fija, intercambiar posiciones y obligar a los defensores a decidir continuamente si perseguirlo o mantener su sitio.

Ferran empieza a quedar fuera del nuevo plan

La posible marcha del valenciano acelera una idea que inicialmente estaba pensada como recurso. Flick no quiere depender únicamente del mercado ni esperar indefinidamente por Julián Álvarez. Si Ferran acepta la propuesta del PSG, el entrenador prefiere reorganizar lo que ya tiene antes que fichar un delantero que no encaje en su modelo.

Dani Olmo pasaría así de competir principalmente por la mediapunta a convertirse en candidato real para el nueve. Lamine ganaría espacio para entrar hacia dentro, Pedri tendría otro socio cerca y los extremos podrían atacar una zona central vaciada por sus movimientos. Flick sigue queriendo un delantero diferencial, pero ya prepara el plan alternativo. Ferran se aleja, Julián continúa bloqueado y el técnico ha decidido no quedarse esperando. El nuevo nueve puede estar dentro de la plantilla y responder a un perfil completamente distinto con menos área, pero más movilidad y mucho más juego interior. Una apuesta arriesgada, pero coherente con el fútbol que Flick quiere para Barça.