El Barça se aproxima a un verano que promete decisiones complejas en materia de planificación deportiva. Más allá de los habituales movimientos de mercado, algunas situaciones internas comienzan a adquirir un peso que trasciende lo estrictamente táctico. En este contexto emerge un nombre especialmente sensible dentro del entorno azulgrana como el de Alejandro Balde.
El lateral formado en La Masia, considerado durante varias temporadas como una de las grandes promesas del club, no atraviesa su momento más agradable. Las oscilaciones en su rendimiento han provocado que dentro del Barça se comiencen a plantear la posibilidad de que salga vendid, con Flick siendo uno de los que comienza a pensar así. La exigencia propia de un club del nivel del Barça rara vez concede margen para las dudas o los bajones prolongados y el caso de Balde es una buena mustra de ello.
Un debate incómodo en clave de mercado
Las interpretaciones que circulan en el entorno del club apuntan a que Hansi Flick comienza a valorar escenarios que hace apenas meses parecían improbables. No se trata de un cuestionamiento de su talento ni de la proyección que se le pueda ver, sino de entender que Balde no está en condiciones de ser una pieza estructural del equipo. Y es que el canterano está cometiendo demasiados errores de bulto que no parece que se vayan a solucionar co facilidad.
La figura de Balde introduce además un componente emocional muy importante. Su condición de canterano y su arraigo dentro del vestuario lo convierten en un futbolista especialmente querido, tanto por la afición como por sus compañeros. Este tipo de perfiles rara vez se asocian con operaciones de salida sin generar debate interno y externo.
Una salida que duele, pero que puede ser necesaria
El lateral izquierdo es una posición que exige regularidad defensiva, y mucho rigor a la hora de elegir las acciones. Y en el caso de Balde, esa lectura de juego necesita demasiado trabajo, algo que un titular no se puede permitir tener, por lo que Flick, lejos de asumir que debe tener un lateral con problemas graves de lectura defensiva, preferiría cortar por lo sano antes de hacerse daño. La posibilidad de una venta, aunque percibida como algo impopular en determinados sectores del Barça, responde a que no se espera que haya una mejora sustancial en los próximos meses respecto de un Balde que se suele equivocar, de forma grave, siempre en lo mismo.
Así pues, a pesar de que es una decisión dolorosa, Hansi Flick comienza a pensar que vender a Balde podría ser una buena solución para acbar con los problemas en la banda izquierda.
