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Una empresa nacida en Olot tendrá un papel directo en uno de los escaparates deportivos más importantes del planeta. Royalverd, especializada en la construcción y mantenimiento de superficies deportivas de alto rendimiento, ha sido la encargada del césped del Estadio Banorte, el histórico Azteca de Ciudad de México, que acogerá el partido inaugural del Mundial de fútbol de 2026. La presencia de la compañía de la Garrotxa confirma el peso de una empresa catalana que ya opera más allá del mercado local.

De la Garrotxa a la primera línea mundial

Fundada hace más de dos décadas en la Garrotxa, Royalverd ha pasado de ser una firma vinculada al territorio a convertirse en una multinacional con presencia propia en España, México, Marruecos, Perú, Panamá y Andorra. La compañía ha superado recientemente los 52 millones de euros de facturación global y trabaja con cerca del 40 % de los clubes de LaLiga y de Primera RFEF. El salto al Mundial representa un paso más, tanto por la dimensión mediática del torneo como por la exigencia técnica de un estadio que deberá responder bajo presión mundialista.

El proyecto mexicano es fruto de una apuesta en el país durante más de tres años. Royalverd ha invertido más de 600.000 euros en maquinaria especializada, tecnología y estructura local. En México ya dispone de oficinas propias, equipos de ingeniería, dirección técnica permanente y personal especializado. También ha creado un vivero de más de 20.000 metros cuadrados para producir césped natural de alto rendimiento. En el Estadio Banorte, la superficie combina arenas de sílice adaptadas al recinto, drenaje forzado de alta capacidad y tecnología híbrida con fibras de polietileno cosidas a 18 centímetros.

Preparación del césped en el Estadio Azteca

Tecnología de la Garrotxa para los grandes escenarios deportivos

La trayectoria reciente de Royalverd también pasa por Marruecos, donde ha participado en proyectos como el Grand Stade de Tánger y el Estadio Mohammed V de Casablanca, dentro de los preparativos de la Copa de África y del Mundial de 2030. Esta experiencia explica una parte del crecimiento de la compañía, pero también su modelo: tecnología aplicada, control agronómico, digitalización del mantenimiento, uso de inteligencia artificial y soluciones para reducir el impacto hídrico. Desde su centro de I+D+i, desarrolla sistemas para mejorar la resistencia de los terrenos.

El director general de Royalverd, Eduard Rovira, define la participación en el partido inaugural como "un orgullo" y "una gran responsabilidad", y vincula la proyección internacional con la visión que impulsó Eudald Morera en los orígenes de la compañía. Ahora, la empresa analiza oportunidades en Arabia, un mercado que concentra grandes inversiones deportivas. Cuando el Mundial de 2026 se abra en Ciudad de México, el césped del partido inaugural llevará sello garrotxí. Será la confirmación de que una empresa catalana ha encontrado espacio propio en la primera línea mundial de la industria deportiva.