El Real Madrid salió con vida del complicado partido ante el Rayo Vallecano, pero el encuentro dejó heridas que van más allá del resultado. Fue un duelo cargado de tensión, con pitos desde la grada, nervios a flor de piel y un final agónico que se resolvió desde el punto de penalti. En ese contexto, la actitud de Kylian Mbappé no pasó desapercibida y terminó provocando un serio malestar dentro del vestuario blanco.

Durante buena parte del partido, el delantero francés se mostró especialmente alterado. Gestos constantes, protestas a sus compañeros y aspavientos tras acciones que no acababan con el balón en sus pies. Una forma de actuar que fue minando la paciencia de varios futbolistas, pero que tuvo en Fede Valverde a su principal opositor. El uruguayo, uno de los líderes del equipo, no pudo esconder su hartazgo ante una actitud que consideró perjudicial para el grupo.

El choque con Valverde que obligó a intervenir a Carvajal

Tras el partido, Dani Carvajal tuvo que intervenir para separar a Mbappé y Valverde tras un cruce de reproches. No fue un simple calentón. El francés llevaba un partido entero reclamando balones, protestando y mostrando frustración, algo que empezó a generar incomodidad en un equipo que va al límite con todo lo que se cuece en el exterior.

Mbappe Reial Madrid (2)

La realidad es que Valverde no es el único que comienza a estar cansado de las formas de Mbappé. En el vestuario del Real Madrid creen que Mbappé va por libre. No juega en equipo, él busca su propia gloria con sus goles y si marca se va tranquilo a casa, lo demás le importa entre poco y nada. Eso, según cuentan, es lo que de verdad molesta y genera malestar en el Real Madrid y lo que Valverde, entre otros, le echa en cara.

El malestar no es aislado y apunta al vestuario

Dentro del vestuario empieza a instalarse la sensación de que Mbappé está excesivamente centrado en lo suyo. Algunos compañeros consideran que su lenguaje corporal transmite más reproche que apoyo, algo que choca con el espíritu de grupo que exigen en los momentos complicados. Varios futbolistas empiezan a ver al francés como un jugador demasiado individualista.

La llegada de Mbappé, el año pasado, debía elevar el nivel competitivo del equipo hasta un techo inimaginable, no generar fricciones internas. Sin embargo ha pasado todo lo contrario, se han hundido. Así pues, el Real Madrid ganó, pero el vestuario ha encendido una luz de alerta que apunta directamente a la actitud del francés.