José Mourinho ha necesitado apenas dos semanas de pretemporada para tomar una decisión que Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa evitaron durante meses. Franco Mastantuono no entra en sus planes y ya se ha marchado cedido a la Fiorentina. El técnico portugués lo observó, le concedió oportunidades y concluyó que esperar otra temporada podía perjudicar tanto al futbolista como al equipo.
Mastantuono llegó al Madrid señalado como uno de los mayores talentos de Argentina, pero nunca terminó de consolidarse. Xabi intentó darle continuidad desde el inicio y Arbeloa también buscó recuperar una versión que justificara las expectativas. Mourinho, en cambio, no comparte esa paciencia. Considera que necesita jugadores preparados para competir inmediatamente y no proyectos que todavía reclamen meses de adaptación.
Mourinho no quiere esperar otra evolución
El argentino participó en los primeros ensayos de pretemporada, pero volvió a mostrar los problemas que arrastraba: poca influencia, dificultades para encontrar espacios y escasa continuidad con balón. Ante el Alcorcón forzó un penalti, aunque tampoco consiguió cambiar la percepción del cuerpo técnico. Para Mourinho, una acción positiva no compensa todo aquello que todavía falta en su juego.
El entrenador tampoco encuentra actualmente una posición clara para él. En banda tiene competencia, como mediapunta necesita producir mucho más y por dentro existen futbolistas con mayor capacidad física y táctica. Mourinho prefiere reducir la plantilla antes que mantener a un joven esperando oportunidades residuales. Por eso dio luz verde a una cesión que se cerró rápidamente.
La Fiorentina será su última gran prueba
Mastantuono jugará cedido en la Fiorentina sin opción de compra. El Madrid mantiene sus derechos y podrá recuperarlo en junio de 2027, pero el mensaje deportivo resulta evidente: deberá demostrar lejos que merece otra oportunidad. Necesita jugar cada semana, recuperar confianza y convertir su talento en rendimiento constante antes de regresar.
Mourinho no hará lo mismo que Xabi y Arbeloa. Ambos confiaron en que los minutos acabarían desbloqueando al argentino; el portugués prefiere comprobar su evolución desde fuera. No significa que el club lo regale, pero sí que el entrenador no piensa sacrificar partidos esperando una transformación. En apenas dos semanas tomó una decisión que sus predecesores aplazaron durante meses. Mastantuono tiene ahora Italia para demostrar que Mourinho se equivoca. Si vuelve siendo determinante, tendrá otra oportunidad. Si tampoco funciona allí, su futuro en Madrid quedará prácticamente cerrado.
