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Karim Adeyemi apenas lleva unas semanas como jugador del Barça, pero su encaje ya genera dudas dentro del vestuario. Hansi Flick avaló su llegada por velocidad, potencia y capacidad para jugar en varias posiciones de ataque, aunque el alemán sabe que su adaptación no será sencilla. El problema aparece en el lugar donde mejor rinde, ya que el extremo derecho es la zona reservada a Lamine Yamal.

Adeyemi puede actuar por la izquierda o incluso como delantero, pero ninguna de esas posiciones reproduce completamente sus mejores virtudes. En Dortmund destacó atacando desde la derecha hacia dentro y explotando espacios con metros por delante. En el Barça encontrará rivales cerrados, posesiones largas y menos campo para correr, un contexto que exige precisión, paciencia y una lectura del juego que todavía debe demostrar.

Lamine Yamal le cierra su mejor posición

Flick no contempla reducir el protagonismo de Lamine para acomodar al recién llegado. El canterano es la referencia del equipo y partirá desde la derecha siempre que esté disponible. Eso obliga a Adeyemi a reinventarse en la izquierda, jugar de nueve o aceptar minutos desde el banquillo. Para un fichaje que necesita continuidad, la situación puede complicar especialmente su crecimiento durante los primeros meses.

Karim Adeyemi Europa Press

También existe preocupación por la adaptación fuera del campo. Nuevo idioma, nueva cultura, automatismos diferentes y una exigencia táctica muy elevada pueden retrasar su integración. A ello se suma un historial físico que obliga al cuerpo técnico a controlar las cargas. Si juega poco y además pierde entrenamientos por molestias, le costará todavía más entender cuándo acelerar, cuándo asociarse y dónde colocarse.

Flick necesita ver una evolución rápida

El Barça no pretende tomar una decisión precipitada, pero tampoco puede esperar indefinidamente. Adeyemi tiene condiciones extraordinarias para romper partidos y ya ha dejado acciones de gran nivel durante la pretemporada. Sin embargo, el vestuario percibe que todavía necesita demasiadas circunstancias favorables para mostrar su mejor versión y que otros atacantes encajan de manera más natural en el sistema.

Las próximas semanas serán decisivas. Flick quiere comprobar si puede convertirse en un extremo izquierdo fiable, mejorar su juego asociativo y mantenerse disponible físicamente. Si lo consigue, su velocidad añadirá una amenaza que el Barça no tenía. Si continúa dependiendo de la derecha y no encuentra continuidad, la posibilidad de una salida crecerá rápidamente. Dos semanas bastaron para detectar el problema: el talento existe, pero su mejor posición tiene dueño y se llama Lamine Yamal, y nadie dentro del club contempla moverlo de ese costado ahora.