La mano dura de Hansi Flick causa la primera reyerta en el vestuario del Barça con dos damnificados

La mano dura de Hansi Flick ha provocado el primer malestar de la pretemporada en el vestuario del Barça. La decisión de apartar de la dinámica a Héctor Fort y Marc Casadó mientras se resuelve su futuro no ha sentado bien entre varios compañeros, que consideran excesivo tratar como descartes a dos futbolistas formados en casa.

El argumento del club es evitar lesiones que puedan frustrar operaciones de salida, especialmente después del grave contratiempo sufrido por Roony Bardghji. Sin embargo, dentro del grupo existe incomodidad con las formas. Fort y Casadó siguen teniendo contrato y no han abandonado, todavía, el Barça, por lo que algunos jugadores entienden que apartarlos transmite un mensaje demasiado agresivo para jóvenes de la cantera.

Fort y Casadó, los primeros damnificados

La medida ha dejado tocados a los dos jugadores. Casadó había ganado peso con Flick las pasadas temporadas y considera que puede competir por minutos, aunque la llegada de Rodri y la recuperación de Marc Bernal reducen su espacio hasta el mínimo. Fort, por su parte, tampoco acepta que su futuro se decida sin poder demostrar durante la pretemporada que merece una oportunidad.

Casadó Pretemporada
Casadó Pretemporada

El malestar no nace únicamente de su situación deportiva, sino de la sensación de que se está intentando acelerar una salida utilizando también los entrenamientos. Separarlos del grupo protege económicamente al club ante una lesión, pero al mismo tiempo los coloca públicamente en la rampa de salida. Para parte del vestuario, esa presión rompe con el discurso de meritocracia y confianza en La Masia.

El vestuario cuestiona las formas de Flick

Hansi Flick ha aceptado una decisión que también responde a la planificación de Deco. El técnico necesita reducir la plantilla y sabe que no puede garantizar minutos a todos. Casadó tiene mercado y puede generar dinero, mientras Fort necesita continuidad. Deportivamente, ambos tienen difícil encontrar espacio si permanecen, pero eso no elimina el impacto humano de la decisión.

La primera reyerta interna de la pretemporada aparece ahí. Nadie discute la autoridad de Flick ni la necesidad de vender, pero varios compañeros creen que se puede gestionar de otra manera. Fort y Casadó son los primeros damnificados de una política mucho más dura con quienes no entran en el plan inmediato. El Barça quiere evitar lesiones y cerrar salidas antes del final del mercado; el vestuario, en cambio, pide respeto para dos canteranos que no han generado problemas. Flick tendrá que sostener su mano dura sin permitir que una decisión de mercado termine deteriorando la cohesión del grupo.