Dean Huijsen se encuentra bajo el foco en el Real Madrid. El joven central, considerado una de las grandes apuestas de futuro dentro de la política deportiva del club, no atraviesa su mejor momento y su rendimiento reciente ha generado inquietud en el conjunto blanco. En Chamartín, donde la exigencia nunca concede treguas, la evolución del defensor empieza a analizarse con importante detenimiento.
La preocupación no gira únicamente en torno a errores puntuales, sino a la sensación general de irregularidad que ha mostrado en las últimas semanas. Huijsen, fichó estando llamado a asumir responsabilidades importantes en la defensa blanca, no ha logrado transmitir la solidez ni la fiabilidad que se espera de un futbolista que costó 60 millones de euros. En un contexto de máxima competencia, cada actuación pesa y las sensaciones no son buenas.
Dudas sobre el nivel real de Huijsen
Dentro del club se abre paso una importante reflexión. La dirección deportiva y el cuerpo técnico evalúan si el jugador está plenamente preparado para sostener el nivel de exigencia que implica formar parte del Real Madrid. No se cuestiona su potencial ni sus condiciones, pero sí la capacidad de asumir, en estos momentos, el nivel de presión y responsabilidad que exige el hecho de jugar en el conjunto blanco. El tramo final de la temporada aparece como un periodo fundamental. La entidad espera observar una reacción de parte del futbolista, tanto en rendimiento como en consistencia. Y es que si no ven una evolución, habrá que tomar decisiones duras.
La inquietud en Chamartín también responde a una lógica de mercado. El valor de los futbolistas jóvenes se encuentra estrechamente vinculado a su proyección y regularidad. Una pérdida de protagonismo o la percepción de cierto estancamiento pueden impactar de forma directa en su cotización, un escenario que el club pretende evitar.
El mercado como la mejor solución
Ante este panorama, en el Real Madrid no descartan escuchar ofertas si la situación no experimenta una mejora visible. La decisión no se interpretaría necesariamente como un movimiento definitivo, sino como una herramienta estratégica. La cesión emerge como una opción plausible para favorecer minutos y continuidad, aunque tampoco se excluiría una venta si las condiciones resultaran convincentes.
El objetivo prioritario es proteger tanto la evolución deportiva del jugador como su valor patrimonial. Huijsen sigue siendo un activo de gran proyección, pero su presente inmediato marcará el tipo de decisiones que el club pueda adoptar. En el Real Madrid, el talento se valora, pero el rendimiento manda.
