El Barça empieza a preparar la temporada 26/27 con movimientos importantes en ataque y uno de los grandes damnificados puede ser Ferran Torres. El delantero valenciano esperaba que la salida de Robert Lewandowski abriera una oportunidad para ganar protagonismo dentro del equipo. Sin embargo, el escenario ha cambiado por completo con la llegada de Anthony Gordon, una operación de más de 70 millones que altera directamente la competencia.
Y es que Gordon no llega como un simple refuerzo más. El inglés puede jugar en banda, atacar espacios, jugar como segundo punta y dar al equipo una energía diferente en el último tercio. Para Hansi Flick, ese perfil encaja muy bien en un Barça que quiere ser más vertical y más agresivo sin balón. El problema es que muchas de esas funciones también eran las que Ferran aspiraba a ocupar tras la marcha de Lewandowski.
Ferran esperaba una oportunidad distinta
La realidad es que el valenciano veía el curso 26/27 como una ocasión para cambiar su papel. Sin Lewandowski, el Barça iba a necesitar más goles repartidos, más movilidad y más alternativas para ocupar el puesto de nueve. Ferran podía encajar ahí como ese delantero móvil que ahora sería Gordon. De este modo, su entorno entendía que podía dejar de ser un recurso de rotación para convertirse en una pieza más importante. Pero la llegada de Gordon reduce mucho ese margen. Si el inglés parte con ventaja por inversión, edad y petición deportiva, Ferran queda obligado a competir desde una posición mucho más incómoda.
Además, el Barça todavía puede cerrar otro delantero centro. Nombres como Julián Álvarez o João Pedro siguen apareciendo en la planificación, y si llega un nueve de ese nivel, el espacio para Ferran se estrecharía todavía más.
Pedri ve peligrar el sitio de su gran amigo
Ahí aparece también la lectura interna. Pedri mantiene una relación muy cercana con Ferran y sabe perfectamente lo importante que era este verano para su futuro. Por eso, dentro del vestuario se entiende que el canario puede ver con preocupación cómo uno de sus grandes apoyos pierde sitio en el proyecto. Flick quiere una delantera con jerarquías claras y perfiles diferenciales. Y Ferran, pese a su trabajo y sus momentos de calidad, puede quedarse atrapado entre extremos más desequilibrantes y delanteros más específicos.
Así pues, la llegada de Anthony Gordon no solo refuerza al Barça. También deja a Ferran Torres ante una decisión delicada a la hora de tener que pelear por un hueco cada vez más pequeño o empezar a valorar una salida antes de quedar definitivamente desplazado.
