Cargando...

Nico Williams no levanta cabeza, tampoco con la selección española. Después de una temporada marcada por las numerosas lesiones que ha sufrido y una pubalgia que ha lastrado su rendimiento durante meses, este Mundial parecía la oportunidad perfecta para recuperar confianza. Sin embargo, de momento, esta cita tampoco ha empezado de la mejor forma para el futbolista del Athletic Club. Porque justo en el segundo partido en el que tenía minutos, el futbolista vasco volvió a sufrir una lesión muscular que pone en duda su participación en el resto del torneo.

"Es uno de los peores días de mi vida"

Nico Williams llegó al Mundial tocado. La fase de grupos debía servir para acabar de coger forma de cara a las rondas eliminatorias. Pero el duro partido contra Uruguay ha significado un nuevo contratiempo para el jugador vasco, que abandonó el terreno de juego tocado después de recibir una entrada desmesurada de Nico de la Cruz. Las pruebas médicas ya han confirmado que el extremo del Athletic, uno de los mejores socios que ha tenido Lamine Yamal en la selección, sufre un infortunio muscular en el aductor derecho provocado por esta entrada.

La buena noticia, sin embargo, es que esta lesión ha sido menos grave de lo que se esperaba. Por lo tanto, el hermano pequeño de los Williams continuará concentrado bajo las órdenes de Luis de la Fuente, a la espera de que pueda estar disponible para alguno de los próximos enfrentamientos. De momento, ni el jugador ni el entrenador se han fijado fechas. Eso sí, Nico ha dejado claro que este infortunio ha sido un duro contratiempo para él. Lo ha hecho en una carta que ha servido también para cargar contra el juego sucio de Uruguay y, más concretamente de Nico de la Cruz. 

La carta entera de Nico Williams

Hoy es uno de los peores días de mi vida. Vuelvo a lesionarme después de un año muy complicado, en el que la pubalgia me ganó muchas batallas, pero no la guerra. Conseguí superarla con trabajo, sacrificio y, sobre todo, responsabilidad.

Fue un año y medio de sufrimiento, tristeza, incertidumbre y ansiedad. No sabía cuándo volvería a jugar sin dolor ni cuándo recuperaría una vida normal. Llegué a convivir con el dolor en cosas tan simples como ir al baño, subir y bajar del coche o simplemente disfrutar del día a día.

Volver a ser feliz jugando al fútbol era mi mayor prioridad, junto con recuperar la sonrisa. Porque sin una sonrisa, sin disfrutar y sin ser feliz, no puedo rendir al máximo nivel.

Lo superé. Después apareció una lesión en el isquio, que me volvió a poner a prueba. Una vez más dejé de sonreír, pero tampoco me detendría.

Ayer me provocaron una nueva lesión después de una acción en la que un compañero de profesión actuó llevado por la frustración, el descontento y la tristeza por la situación que pasaba. Fue una jugada que, en mi opinión, se podía haber evitado porque era completamente innecesaria.

Pero esto tampoco me detendrá. Sé que Dios tiene un plan para mí y continuaré luchando hasta el último momento para volver a hacer lo que más amo: jugar al fútbol, ser feliz y dar muchas alegrías.

Gracias de corazón a todos por vuestros mensajes de apoyo.

La historia no ha terminado, nos vemos lo antes posible en este mundial.