90 años de la masacre de la Barata: falsos revolucionarios asesinan a ocho empresarios

Tal día como hoy del año 1936, hace 90 años, en Matadepera (Vallès Occidental) —en el paraje llamado Font de l'Olla—, una banda de pretendidos revolucionarios asesinaba a un grupo de ocho personas del mundo empresarial y cultural de Terrassa que, previamente, habían sido secuestradas en sus residencias del núcleo de la Barata. Aquellos hechos se produjeron en el marco del caos, desgobierno e inseguridad en el que había quedado sumida Catalunya después de que los anarquistas de la CNT-FAI usurparan las funciones de orden público (21 de julio de 1936) y armaran a las siniestras Patrullas de Control, formadas, en buena parte, por delincuentes y criminales (algunos excarcelados después de que Durruti y su sórdida columna asaltaran la cárcel Modelo de Barcelona, el 21 de julio).

Según una carta que posteriormente escribió Francesc Pi de la Mata, testigo de los hechos, a su hija Paulina —que contemporáneamente ha sido revisada, contrastada y publicada por Racó Català en el año 2013—, las víctimas eran los empresarios Francesc Salvans i Armengol y su hijo Joan Salvans i Piera; Joaquim Barata i Rocafort; Josep Maria Duran i Torres; Manuel Vallhonrat i Comerma; Gaietà Vallès i Pujals; el notario y cofundador de Unió Democràtica de Catalunya Francesc de Paula Badia i Tobella, y el propietario agrario Agustí Prat i Marcet. Según los testimonios de los hechos, fueron secuestrados de sus casas y conducidos al paraje de la Barata. Y, según el informe forense, fueron asesinados a golpes de culata y la causa de la muerte serían las hemorragias cerebrales causadas por estas brutales agresiones.

Todas las víctimas de aquella masacre fueron cuidadosamente seleccionadas por sus verdugos. Dirigían fábricas importantes y, al mismo tiempo, eran prohombres de su sociedad local que promovían el tejido cultural y asociativo catalanista. En uno de los apartados de la carta de Pi de la Mata que relata los hechos, su autor —testigo de los hechos— pone en duda que los criminales que perpetraron aquella matanza fueran exclusivamente milicianos de la CNT-FAI. Este punto tomaría cuerpo, poco después, cuando el periodista de investigación Josep Maria Planas demostró y publicó la existencia de una trama de complicidad entre la FAI, la Falange Española y el hampa del Paral·lel en asesinatos selectivos de personas de condición empresarial y de ideología catalanista. Tras desenmascarar esta trama, Planas también fue asesinado.