Bernardo Silva fue uno de los grandes protagonistas de la rumorología desde que finalizó la temporada. Después de anunciar su salida del Manchester City, aprovechando que su contrato expira el 30 de junio, inició las conversaciones con una larga lista de clubes que habían mostrado un firme interés en su contratación. Y entre ellos, se encontraban el Atlético de Madrid, que lo quería como sucesor de Antoine Griezmann, o el Barça.
Joan Laporta y Deco parecían estar convencidos con la incorporación del astro portugués, para aportar más experiencia y jerarquía al vestuario, una operación muy similar a la de Ilkay Gündogan en su momento. Pretendían firmarlo a coste cero, a pesar de que Hans-Dieter Flick no lo consideraba necesario en absoluto, y se llegó a especular con un acuerdo prácticamente cerrado. De hecho, las negociaciones con su agente, Jorge Mendes, estaban muy avanzadas.
Y en el diario ‘Sport’ han filtrado que era una simple cuestión de tiempo que llegara el anuncio oficial, después de que el ex del Benfica y del AS Mónaco hubiera dado el visto bueno. Su llegada al Spotify Camp Nou parecía ser una simple cuestión de tiempo, y estaba todo preparado para que fuera el segundo fichaje estelar del verano, después del de Anthony Gordon, procedente del Newcastle United. Sin embargo, todo cambió de manera radical en cuestión de un par de días.
Porque una llamada de José Mourinho hizo que su compatriota diera marcha atrás, y acabara descartando la idea de vestir la elástica del Barça. El motivo es muy sencillo, y es que el técnico luso prometía a Bernardo un papel mucho más protagonista, siendo una pieza clave en su nuevo proyecto en el Real Madrid. Aparte, también le podían ofrecer un contrato mucho más suculento desde el punto de vista económico, dos factores que acabaron por decantar la balanza.
Así que el futbolista de 31 años, que en estos momentos se encuentra concentrado antes del debut en el Mundial, finalmente continuará su carrera en el Santiago Bernabéu.
En el Barça no están preocupados por Bernardo
Una noticia inesperada que cogió a Laporta y a Deco por sorpresa totalmente, aunque esto no ha preocupado en absoluto al Barça. Porque entienden que el fichaje de Bernardo tampoco era indispensable, y respondía más a una oportunidad de mercado que a una necesidad real para la plantilla.
Así que tampoco ha alterado los planes que existen, ni supone un duro golpe.
