Después del arbitraje contra el Atlético de Madrid, el Barça envió una queja formal a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y al Comité Técnico de Árbitros (CTA). Aquel encuentro indignó al club blaugrana, que se sintió perjudicado por la anulación de un gol de Cubarsí por fuera de juego tras cerca de siete minutos de revisión, con el sistema semiautomático sin funcionar, y también por la no expulsión de Giuliano Simeone tras una entrada muy peligrosa. La protesta, sin embargo, no tuvo el efecto esperado. Pocos días después, los culés cayeron contra el Girona en una acción polémica en la que no se señaló una falta muy clara sobre Kounde. Ahora, según informa El Larguero de la Cadena SER, el Barça ya ha recibido respuesta del CTA.
Respuesta insuficiente y crítica al VAR
Siempre de acuerdo con la misma información, la entidad blaugrana no está nada satisfecha con la contestación. El club considera que el texto no ofrece una explicación convincente sobre la acción del fuera de juego de Cubarsí y mantiene una postura contundente: según la SER, el Barça cree que el VAR en España es “el peor de Europa”. En este contexto, el Barça quiere pedir una reunión con el CTA para poner posiciones en común y debatir posibles cambios.

El challenge y los cinco puntos de la queja
Una de las propuestas que el club querría impulsar es la introducción de un challenge, es decir, que los equipos tengan la opción de solicitar una revisión al VAR y que la decisión no dependa exclusivamente del criterio de la sala VOR. En el Barça argumentan que, en demasiadas ocasiones, se han visto faltas similares resueltas con criterios diferentes. Como ejemplo reciente, el gol del Girona que decidió el partido la semana pasada vino precedido de un pisotón sobre Kounde sin intervención del VAR. En cambio, la temporada pasada, con el defensa francés también como protagonista, sí que se intervino para anular un gol del conjunto catalán contra el Rayo Vallecano, con el mismo árbitro de campo.
La queja del Barça, además, estaba estructurada en cinco puntos. El primero hacía referencia a la falta de coherencia en el criterio disciplinario, con decisiones dispares ante situaciones similares, un hecho que, según el club, genera malestar y enojo. El segundo apuntaba a los criterios contradictorios en acciones de mano, con interpretaciones irregulares sobre cuándo es penalti y cuándo no, un debate que aún arrastra polémicas como la mano no señalada a Tchouaméni en el Barça - Real Madrid de la temporada pasada. Los otros puntos hacían referencia a la acumulación de errores relevantes, a la aplicación y la transparencia del VAR —con quejas sobre la publicación selectiva de audios; por ejemplo, el del gol anulado a Cubarsí no se hizo público— y, finalmente, a los cambios de criterio en las revisiones al monitor. Por todo ello, el Barça mantiene un fuerte malestar con los arbitrajes de esta temporada y considera que no hay una línea estable en la toma de decisiones, especialmente en comparación con el trato que recibe su máximo rival, el Real Madrid.