El Barça de baloncesto ha emitido un comunicado en el que confirma que el partido contra el Hapoel Tel Aviv, equipo israelí, se jugará a puerta cerrada. El enfrentamiento se disputará dentro de un mes, el viernes 13 de marzo, y los blaugrana tendrán que afrontar el duelo de Euroliga sin afición. Un hecho que ya se produjo en el partido contra el Maccabi del pasado mes de enero, en el que los culés ganaron por 93-83.

Comunicado íntegro del Barça

"El FC Barcelona informa que el partido de la jornada 31 de Euroliga que nos ha de enfrentar al Hapoel IBI Tel Aviv en el Palau Blaugrana el próximo 13 de marzo se jugará a puerta cerrada. El Club ha tomado esta decisión una vez realizada la valoración correspondiente a la declaración de partido de Alto Riesgo y se ha trasladado al Cuerpo de Mossos d’Esquadra, con la intención de garantizar la seguridad de todos los asistentes al partido. El Club devolverá la parte proporcional del importe del partido a todos aquellos socios y socias abonados al baloncesto para la temporada 2025-2026 con la opción de que sea deducible en la renovación del abono de la próxima temporada. En el caso de compra individual de la entrada, el Club devolverá su coste".

Una medida que perjudica al Barça y a la afición

Sin duda, esta decisión no favorece los intereses deportivos del Barça. Ni de los aficionados o abonados que quieren ver a su equipo, ni del equipo, que no tendrá el apoyo de su grada. De hecho, Xavi Pascual, entrenador del Barça, ya criticó este hecho cuando sucedió en el partido contra el Maccabi: "Nos seguirán por la tele y tenemos que ganar por la afición. Los echaremos mucho de menos; es una situación en la que salimos perjudicados sin tener culpa de nada, y la verdad es que no me gusta nada jugar sin nuestro público. Pero es lo que hay: nos tenemos que adaptar y ganar en cualquier caso".

Esta decisión se enmarca dentro de las medidas que se han adoptado con los equipos israelíes en competiciones deportivas. Se ha optado por mantenerlos en los torneos, pero a menudo los partidos fuera de casa se disputan directamente a puerta cerrada. Una situación que, de rebote, perjudica a los equipos locales, que ven condicionado el factor cancha y pierden el apoyo de su público en un duelo de alto nivel. Al mismo tiempo, también deja sin entrada a muchos abonados y seguidores que querían presenciar el partido en directo, y convierte un enfrentamiento de Euroliga en un escenario atípico, sin ambiente y con el pabellón vacío.