En el Barça ya se trabaja con escenarios a medio plazo y uno de ellos apunta directamente al banquillo. Si Hansi Flick cumple su contrato de manera estricta y abandona el club en 2027, la entidad azulgrana tiene claro quién debe ser su sustituto. El nombre no sorprende a nadie en los despachos y no sería otro que Luis Enrique.
La dirección deportiva y la cúpula del club consideran que el técnico alemán es un entrenador de poryectos cortos y podría acabar contrato e irse. Su contrato está diseñado para cerrar un ciclo concreto y, salvo giro inesperado, no se contempla una continuidad más allá de lo pactado. Esa previsión ha llevado al Barça a empezar a soñar con un relevo de máximas garantías.
El regreso que ilusiona al club
En ese contexto, Luis Enrique aparece como la opción ideal. En el Barça existe ilusión por una segunda etapa del técnico asturiano, convencidos de que llega a una madurez futbolística y personal muy superior a la de su primera etapa. Su perfil encaja con la idea de club que ha implantado Flick. Además, el recuerdo de su primera etapa sigue muy presente. Es un entrenador hecho para gestionar vestuarios de alto nivel y eso juega a su favor. En el club creen que ahora estaría todavía mejor preparado para liderar un proyecto complejo y exigente como el azulgrana.
La clave está en los tiempos. Luis Enrique también vería con muy buenos ojos volver al Barça, siempre que las circunstancias encajen. Ambas partes mantienen una buena relación y el respeto es total, algo fundamental para que una segunda etapa tenga sentido.
Flick y el calendario, factores decisivos
Todo pasa por Hansi Flick. Si el alemán decide cumplir su contrato hasta el último día y no renovar, el escenario se activará de forma automática. En el club dan por hecho que no habrá movimientos bruscos ni salidas anticipadas, lo que permitiría planificar la transición con calma. Esa planificación es clave. El Barça no quiere improvisar ni repetir errores del pasado. La idea es cerrar un relevo natural, con un entrenador que conozca la casa y entienda la presión del entorno desde el primer día.
Por eso Luis Enrique gana enteros frente a otras opciones. No habría periodo de adaptación ni dudas sobre su autoridad. Llegaría con un mensaje claro y con el respaldo total del club y de buena parte de la afición. Así pues, si los plazos se cumplen y Hansi Flick dice adiós en 2027, el Barça ya tiene marcado el camino. Luis Enrique y el club volverían a unir sus destinos en una segunda etapa que ilusiona a todos y que ambos desean que se haga realidad.
