En el Real Madrid ya se empieza a mover el tablero de cara al próximo mercado de fichajes y Álvaro Arbeloa ha sido muy claro con sus exigencias. El técnico ha trasladado a la dirección deportiva cuáles son sus prioridades inmediatas y no ha dejado espacio para interpretaciones. Considera que la plantilla necesita ajustes importantes si quiere competir al máximo nivel y ha señalado tanto un fichaje clave como dos salidas obligadas.
Arbeloa entiende que el equipo tiene talento, pero le falta orden, control y jerarquía en una zona muy concreta del campo. Para él, el gran déficit está en el centro del campo y, más concretamente, en la figura de un mediocentro organizador que marque el ritmo y dé equilibrio al juego.
Barella, el elegido para liderar la medular
El nombre que Álvaro Arbeloa ha puesto encima de la mesa es el de Nicolò Barella. El centrocampista del Inter de Milán es considerado por el técnico como uno de los mejores jugadores del mundo en su posición. Su capacidad para organizar, calidad y su lectura táctica encajan perfectamente en la idea que Arbeloa quiere implantar en el Real Madrid.
El plan pasa por formar un doble pivote de máximo nivel junto a Tchouaméni. Arbeloa cree que la combinación de ambos daría al equipo equilibrio defensivo, salida limpia de balón y una presencia dominante en el centro del campo. Sabe que la operación es compleja y costosa, pero considera que es una inversión estratégica para el futuro inmediato del club.
Ceballos y Brahim, sentenciados
En el apartado de salidas, Álvaro Arbeloa ha sido igual de contundente. El primero en la lista es Dani Ceballos, un jugador con el que no cuenta absolutamente para nada. El técnico no confía en él y ha pedido que se le busque una salida lo antes posible para liberar masa salarial y espacio en la plantilla.
El otro nombre señalado es Brahim Díaz. Arbeloa no le ve futuro en el Real Madrid y admite sentirse incapaz de hacerle hueco, ni en la banda derecha ni en la mediapunta. Considera que no encaja en su idea de juego y que prolongar su situación solo alargaría un problema. Así pues, el mensaje es claro con Barella para construir, Ceballos y Brahim para salir. Arbeloa ya ha marcado su hoja de ruta y ahora la dirección deportiva debe decidir si la ejecuta.
