En el Real Madrid la exigencia interna no se negocia y Dani Carvajal ha decidido dar un paso al frente. El capitán blanco ha trasladado su preocupación por la actitud de algunos jugadores en el día a día y ha pedido medidas contundentes. No es una cuestión puntual ni una salida de tono aislada, sino un problema que, según su visión, empieza a afectar al rendimiento colectivo del equipo por culpa de los problemas del día a día en Valdebebas.

Carvajal considera que el nivel de compromiso en los entrenamientos debe ser máximo para todos, sin excepciones. Como uno de los pesos pesados del vestuario, entiende que el ejemplo diario es clave y que cualquier relajación termina pasando factura en los partidos. Por eso ha intervenido directamente para defender una cultura de trabajo que considera irrenunciable en el club.

Bellingham, señalado por su falta de intensidad

El foco del malestar apunta directamente a Jude Bellingham. Según Dani Carvajal, el centrocampista inglés no está trabajando como debería en el día a día del equipo. El capitán cree que su nivel de intensidad en los entrenamientos está muy por debajo de lo que se espera de un jugador llamado a marcar diferencias y liderar al Real Madrid.

Dani Carvajal calentamiento
Dani Carvajal calentamiento

La crítica no va dirigida a su talento, que nadie discute, sino a su implicación en el trabajo diario. Carvajal entiende que Bellingham es uno de los futbolistas que menos aprieta en las sesiones y que esa falta de rigor acaba notándose en el rendimiento durante los partidos, donde se suele quedar corto. Para el lateral, no se puede competir al máximo nivel europeo si no se entrena al límite cada día.

Mensaje directo a Arbeloa

Ante esta situación, Dani Carvajal ha pedido directamente a Álvaro Arbeloa que actúe con firmeza. Le reclama mano dura, decisiones claras y un mensaje contundente al vestuario. El capitán considera que el técnico no puede permitir que ciertos comportamientos pasen desapercibidos, especialmente cuando se trata de jugadores con un rol tan importante como Bellingham.

Carvajal cree que la plantilla debe volver a una dinámica de máxima exigencia y que solo así el Real Madrid podrá mantener su nivel competitivo. Así pues, la pelota está ahora en el tejado de Arbeloa, que deberá decidir si refuerza la disciplina interna o asume el riesgo de que estas tensiones sigan creciendo. En el vestuario blanco, el capitán ya ha hablado claro y no todos han salido bien parados.