Barcelona, 10 de marzo de 1413. El Dietari de la Generalitat consigna la renovación de los tres diputados de la Generalitat (el equivalente actual al presidente y a los dos consellers más importantes). Aquella consignación sería la primera que documentaría la presencia del rey Fernando I en Catalunya. Poco antes había ganado en la Asamblea de Compromisarios de Caspe (23 de junio de 1412) y se había convertido en el relevo del difunto Martí I, el último rey de la estirpe Bellónida —muerto sin descendencia legítima— y en el primer monarca en el trono de Barcelona de la dinastía Trastámara. Pero ¿de dónde venían los Trastámara? ¿Qué vínculo familiar había entre el difunto rey Martín I y el nuevo monarca Fernando I? ¿Y por qué la familia de Fernando I se hacía llamar Trastámara?
¿De dónde venían los Trastámara?
El rey Fernando I, el primer monarca Trastámara en el trono de Barcelona, había nacido en 1380 en Medina del Campo, en aquel momento uno de los centros mercantiles más importantes de la Corona castellanolleonesa. Pero Medina no era el solar histórico de los Trastámara. El primer representante de esta estirpe, Enrique —el abuelo paterno de Fernando I— había nacido en Sevilla (1333) y era hijo ilegítimo del rey Alfonso XI de Castilla y de León y de la cortesana Leonor de Guzmán. Enrique, a pesar de su condición ilegítima, jamás sería abandonado por su progenitor biológico, y a los doce años (1345) lo nombraría conde de Trastámara. Es decir, le concedería el título y las rentas de aquel condado para proporcionarle un patronímico y para garantizarle una existencia.
¿Qué era el condado de Trastámara?
El condado de Trastámara era un dominio señorial creado por los Traba a caballo del año 1000 sobre las tierras situadas entre el río Tambre y el mar Cantábrico (en el extremo noroccidental de Galicia). El topónimo Trastámara era una contracción de los términos “Tras” y “Tambre” (detrás —al norte, en este caso— del río Tambre). Pasados dos siglos se produciría la extinción de sus fundadores, los Traba (1261), y a consecuencia de unos acuerdos previos, el condado y sus rentas pasarían a manos de la Corona castellanolleonesa, y, más concretamente, a las del rey Alfonso XI, padre del ilegítimo Enrique y bisabuelo del rey Fernando I. Alfonso cedería el condado y sus rentas a su hijo ilegítimo Enrique y de esta forma se iniciaría la historia de los Trastámara como una rama menor e ilegítima de la estirpe real castellanolleonesa.
Fernando I no fue el primer rey Trastámara
Fernando I, el vencedor del Compromiso de Caspe (1412), no sería el primer Trastámara que pondría las nalgas en el asiento de un trono. Durante la Primera Guerra Civil Castellana (1351-1369), su abuelo paterno, el ilegítimo Enrique, lideraría la facción nobiliaria, enfrentada al partido de las clases mercantiles que dirigía el rey Pedro I, hijo legítimo y sucesor de Alfonso IX. Aquel conflicto culminaría con el asesinato de Pedro I (1369), a manos de su propio hermanastro, el ilegítimo Enrique. Con la desaparición del rey, la nobleza castellanoleonesa sentaría a su líder en el trono del reino (1369), y, de esta forma, el ilegítimo Enrique —que sería llamado “el de las mercedes” por su generosidad con la nobleza que lo había conducido al poder— sería coronado como Enrique II.
¿Pedro I no tenía descendencia?
El relevo de Pedro I —último rey de la estirpe Borgoña— por Enrique II —primer monarca de la dinastía Trastámara— en el trono castellano-leonés es consecuencia del resultado del conflicto civil. Enrique II ocuparía el trono no como legítimo soberano, sino como ganador de una guerra civil. Y cuando el Trastámara alcanzara su objetivo, haría lo mismo que, cuatro décadas más tarde, haría su bisnieto en Catalunya: recluir en mazmorras y liquidar físicamente a los parientes supervivientes de su rival. En la Corona castellanoleonesa, Enrique II expatriaría o, incluso, recluiría hasta la muerte (Juan, el heredero del difunto Pedro I) la descendencia del difunto Pedro I. Y en la Corona catalanoaragonesa Fernando I haría lo mismo con la descendencia de Jaime de Urgel.
¿Cómo llegan los Trastámara al trono de Barcelona?
Para saber cómo los Trastámara llegan al trono de Barcelona, necesitamos retroceder un poco más allá del Compromiso de Caspe (1412), y situarnos en la Guerra de los Dos Pedros (1356-1375), conflicto llamado así porque enfrentó a las coronas catalanoaragonesa y castellano-leonesa, gobernadas por dos reyes homónimos (Pedro III de Catalunya-Aragón y Pedro I de Castilla-León) y donde se dirimía el liderazgo peninsular. En aquel conflicto, que —en parte— coincidió con la Primera Guerra Civil de Castilla (1351-1369), la cancillería catalana de Pedro III y la disidencia Trastámara castellana, por razones obvias, se aliarían. Concluido el conflicto, el nuevo rey Enrique II y Pedro III pactarían el matrimonio de Juan —heredero del castellano— y Leonor —hija del catalán.
El huevo de la serpiente
Juan (1358) —hijo primogénito, heredero y sucesor de Enrique II de Castilla y de León, y futuro Juan I de Castilla y de León— y Leonor (1358) —hija de Pedro III de Catalunya y de Aragón y hermana de Martín I, el último Bellónida— fueron casados con veintitrés años (1375) en Soria, para sellar el fin de la guerra catalanocastellana (el final de la Guerra de los Dos Pedros, que se había prolongado en el tiempo por disputas fronterizas). El segundo hijo de la pareja sería Fernando (Medina del Campo, 1380). Fernando no estaba destinado a un trono, pero la prematura muerte de su hermano mayor, el rey Enrique III (1406), lo convertiría en regente de Castilla y León por la minoría de su sobrino Juan, futuro Juan II de Castilla y de León (1406-1412). La serpiente había puesto el huevo.
