La Valldora (actualmente Solsonès), once de agosto de 897. Hace 1123 años. Wifredo I, conde dependiente de Barcelona, Osona, Girona, Urgell, Cerdanya y Conflent; fundador de la estirpe condal Vel·lònida, moría en la frontera nordoccidental de sus dominios, combatiendo las fuerzas del valiato árabe de Láreda (Lleida). Wifredo I, denominado el Velloso, pasó a la historia como el primer conde catalán que transmitió sus dominios en herencia. Wifredo no fue nunca un conde independiente, ni la independencia formó parte de su obra política. Pero, en el transcurso de su gobierno (878-897), trazó el primer dibujo de lo que sería el estado catalán medieval. Wifredo el Velloso, marqués de Gotia (desde que la 801 Barcelona había estado incorporada al Imperio Carolingio, todos los condes de Barcelona ejercían la función, también, como marqueses de Gotia), fue el arquitecto del primer proyecto político catalán.

¿Qué era el marquesado de Gotia?

La marca de Gotia o marquesado de Gotia era una unidad militar y administrativa del Imperio Carolingio, situada en el extremo sur de los dominios de Carlomagno y de sus sucesores. Abarcaba el territorio del actual Languedoc y mitad norte de Catalunya; es decir, poco más o menos desde el delta de la Roina hasta el del Llobregat. Había sido creado por el rey Pipino (padre de Carlomagno), pero su arquitectura era obra de la reina Berta (la madre de Carlomagno y conocida con el sobrenombre de la del Pie Grande). La marca de Gotia había sido creada hacia el 750, un siglo largo antes de la existencia de Wifredo, y a partir de la primera expansión hacia el sur de los carolingios (Nimes, Magalona, Carcasona). Y estaba subdividido en varias unidades (también militares y administrativas) que se las denominaba condados. Barcelona era uno de estos condados, y la ciudad era la que ejercía la capitalidad regional (la Marca de Gotia).

Mapa del regne de França a finals del segle X. Font. Atlas històric de William Shepherd.

Mapa del Reino de Francia a finales del segle X /Fuente: Atlas histórico de William Shepherd.

Wifredo, arquitecto.

El hecho más destacable del gobierno de Wifredo, fue la transmisión hereditaria de los condados que gobernaba en nombre del rey Carlos (nieto de Carlomagno). Este detalle es de una gran relevancia, porque indica que Wifredo ganó (se va auto conceder) la categoría de propietario de los dominios que había gobernado en nombre del rey. No obstante, Wifredo no rompió nunca el vínculo político con la corte carolingia. Los descendientes de Wifredo, hasta Borrell (985), siempre fueron condes dependientes; pero desde el Piloso, con un grado de autonomía política y militar notable. Así pues, podemos aceptar que Wifredo es el arquitecto de una obra que concluiría Borrell. Wifredo sería el primer conde que imaginaría un estado catalán sobre los antiguos territorios de los conventus tarraconense y narbonense (los actuales Languedoc y Catalunya).

Mapa dels dominis de Guifré el Pilós. Font. Arxiu del Nacional.

Mapa de los dominios de Wifredo el Velloso / Fuente: Archivo de El Nacional.

¿Cuál era el mapa secreto de Wifredo​?

Estos dos conventus eran dos divisiones judiciales y militares de la última época romana y de la etapa de la monarquía visigótica, que obedecían a alguna cosa más que a una simple fragmentación del territorio. Los agrimensores romanos agrupaban naciones autóctonas que formaban unidades culturales. Y los visigodos se limitaron a conservar el mapa de los romanos. Por lo tanto, y considerando que la raya que separaba los dos conventus (los pirineos) no eran más que un accidente geográfico, este detalle nos revela la existencia de una unidad cultural que abarcaba los territorios de los actuales Languedoc, Catalunya e, incluso, la mitad norte del País Valencià. Dicho de otra forma, el arco mediterráneo entre la Llovizna y el Túria, es decir, el territorio de las viejas naciones nordibéricas del primer milenio antes de Cristo; el sustrato cultural y genético de las sociedades de aquel territorio.

Mapa del conventus tarraconense. Font. Universitat de Berlín.

Mapa del conventus tarraconense / Fuente: Universidad de Berlín.

¿Flavius Paulus, la inspiración de Wifredo?

En los días de Wifredo, aquella realidad no era ni tan intangible, ni tan olvidada como nos pueda parecer. El derrumbe del Imperio romano (siglo V) había despertado viejas tradiciones y viejas identidades por todos los dominios de la loba capitolina. Y una buena prueba de eso fue la primera proclama de independencia del territorio. El año 673, casi medio siglo antes de que los árabes pusieran fin a la horrorosa nómina de los reyes godos, y que el caudillo Pelai le creara un dolor de cabeza al valí árabe de Gijón, Asturias, Flavius Paulus, secundado por las oligarquías del territorio (los terratenientes, los grandes mercaderes, y los arzobispos de Tarragona y de Narbona), proclamó el Reino Septentrional de los vasos; independiente de la monarquía visigótica toledana. Aquella operación fracasó por varios motivos, pero todo indica que aquel intento no cayó en el olvido, y trascendió en el tiempo.

De Wifredo a Murete

Si en todo eso añadimos que la marca de Gotia y sus condados, como entidades políticas, militares y judiciales; son de fábrica netamente carolingia; se explica porqué Catalunya, en el transcurso de sus primeros siglos de existencia, siempre miró hacia el norte. Y si observamos el dibujo del mapa "secreto" de Wifredo (siguiendo el perfil de la costa entre la Roina y el Ebro, o probablemente hasta el Túria) también explica el porqué Catalunya, en el transcurso de su historia, siempre ha mirado hacia el mar. La proyección de Catalunya hacia la Península (siglos XIII-XIV) fue condicionada por el fracaso de Muret (1213), que ponía fin al proyecto que había iniciado Wifredo. Catalunya, hasta aquel momento, no había tenido nunca el interés de proyectarse hacia el sur (siguiendo el ideal hispánico de la restauración de la monarquía visigótica); sencillamente porque no formaba parte del mismo mundo ni de la misma tradición.

 

Imagen principal: Representación de Wifredo el Velloso / Fuente: Rotllo de Poblet.

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